Del plantío a las estrellas | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-04 05:00:00

Del plantío a las estrellas

Cuando termin√≥ el bachillerato, anunci√≥ que quer√≠a estudiar pintura. Su familia, elemental como el campo que habitaba, no logr√≥ entender esa decisi√≥n alocada. ¬°Pintor!, ¬Ņy eso para qu√©?, se pregunt√≥ Guillermo, su hermano mayor, un verdadero roble de sombrero al√≥n. Al principio, creyeron que se trataba de pintor de fachadas, pero despu√©s, cuando √©l se sent√≥ a explicarles, entendieron menos, pero a√ļn as√≠ lo apoyaron.
Del plantío a las estrellas

Estudi√≥ con sacrificio en la Universidad Nacional. Fueron cinco a√Īos de hambre y privaciones. Con un catre de lona, que hab√≠a comprado en el Pasaje Rivas de Bogot√°, y una caja de cart√≥n, anduvo de pieza en pieza, por los barrios marginales de la capital, y cuando termin√≥ sus estudios fue nombrado profesor de Teor√≠a del Color en la facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Medell√≠n, donde alternaba la c√°tedra con sus idas a ¬ĎLovaina¬í, la zona caliente de la ciudad, donde se dedic√≥ a pintar sin parar. Ese fue su primer laboratorio. Se met√≠a donde la negra ¬ĎPintuco¬í a retratar a las mujeres y sus ambientes, hasta la madrugada, para despu√©s salir a rematar con una arepa y un caf√© negro. De all√≠ surgi√≥ su primer trabajo, ¬ĎLas prostitutas¬í, galardonado en 1972 con la Bolsa Viajera en la III Bienal de Arte Coltejer. Con ese premio viaj√≥ a Paris, donde vivi√≥ quince a√Īos.

Como s√≠mbolo de su retorno, y en homenaje a Gardel, compr√≥ una finquita en la tierra natal, a la que bautiz√≥ ¬ĎVolver¬í, donde comenz√≥ a cerrarse su ciclo vital, que hab√≠a empezado en el campo, remontado las estrellas, y que ahora buscaba, de nuevo, la tierra. Una tarde de marzo, cuando terminaba de ajustar el caballete, le sobrevino un v√≥mito de sangre, que dej√≥ su huella en el lienzo blanco. De urgencias fue llevado al hospital, donde se someti√≥ a toda clase de cuidados. Soport√≥ una enfermedad fulminante con serenidad y valent√≠a.

Un d√≠a, movido qui√©n sabe por qu√© premonici√≥n, todav√≠a convaleciente, pidi√≥ que lo llevar√°n a visitar a su hermano Guillermo, ese roble de sombrero al√≥n, que fue su mecenas en los tiempos de universidad y que tambi√©n se hab√≠a desmadejado. Cuando toc√≥ a la puerta del hermano enfermo, record√≥ que 35 a√Īos atr√°s, cuando part√≠a de madrugada, a empezar la Universidad, hab√≠a tocado tambi√©n su ventana, para recoger el dinero que aquel le hab√≠a prometido, ¬ďpara que se ayudara con medio pasaje¬Ē.

Para √©l, los billares y los bares representaron siempre un mundo subyugante. As√≠ lo percibi√≥, a los diecis√©is a√Īos, en la puerta del caf√© ¬ĎRey Alfonso¬í, de su pueblo. All√≠, en el billar, estaba la f√≥rmula anticipada para sentirse hombre y escapar de la soledad y quiz√°s del olvido. El solo hecho de ser admitido por el garitero, beber, fumar, marcar la rocola, gritar con los amigos y salir de madrugada era suficiente para sentirse liberado y pleno. Pero todo se qued√≥ en pura ilusi√≥n. Fueron muy pocas las veces en que pudo actuar; la falta de dinero lo relegaba a convertirse en un espectador m√°s.

Empujado, tal vez, por ese deseo reprimido de juventud, decidió adentrarse en los billares parisinos a recuperar la vivencia perdida y a madurar la que sería su nueva temática. Se sumergió, entonces, en ese escenario metafórico, matizado de resplandores y sombras, con siluetas atrapadas por la soledad y el olvido, que afilaban sus tacos en la penumbra, a la espera de reventar su silencio, en la explosión de una carambola o incendiarlo en la fosforescencia del traganíquel, al compás de un tango perdido. Esas exploraciones lo estimularon a trabajar sin descanso hasta encontrar en esa metáfora de soledad y olvido el reconocimiento y su identidad artística. El éxito lo sorprendió en su destartalado sillón inglés, en donde se sentaba a crear o a distraer el hambre.

Hasta su ¬Ďcuartito azul¬í lleg√≥ un d√≠a nadie menos que Aberbach, el propietario de la galer√≠a m√°s prestigiosa del mundo, la Aberbach Fine Art de Nueva York. Quer√≠a conocer a ese nuevo talento que acababa de descubrir en una exposici√≥n de pintores j√≥venes organizada por el Museo de Arte de Par√≠s. Le extendi√≥ un contrato de exclusividad y un cheque en d√≥lares. Lo primero que hizo Saturnino fue deshacerse del viejo sof√°. Lo levant√≥ en vilo y lo arroj√≥ por la ventana del segundo piso. Cuando cay√≥, explot√≥ en una cascada refulgente de monedas de oro, que los indigentes del sector desaparecieron en segundos. Qued√≥ at√≥nito, al percatarse de que los momentos m√°s dif√≠ciles en Par√≠s los hab√≠a pasado sentado sobre un tesoro.

Vinieron exposiciones y distinciones: Par√≠s. Nueva York. Caracas. La Habana. Alemania. Sao Paulo. Venecia, Roma y Colombia. Expuso en la Feria Internacional de Arte Contempor√°neo FIAC, de Par√≠s, en compa√Ī√≠a del maestro Fernando Botero.¬†Frecuent√≥ opulentas mesas, sabore√≥ los mejores vinos, se code√≥ con la √©lite de la intelectualidad francesa y latinoamericana y se dedic√≥ sin ambages a desbabar esa juventud que se hab√≠a quedado congelada en la puerta del caf√© ¬ĎRey Alfonso¬í. Sus rumbas fueron famosas en el ambiente bohemio parisino.

Despu√©s de 15 a√Īos de ausencia retorn√≥ a Colombia. De ¬ĎLa Academie de Billard de la Place Clichy¬í en el centro de Par√≠s al caf√©¬† ¬ĎRey Alfonso¬í en la Plaza de Ferias del Socorro, su pueblo natal. Tra√≠a la misma maleta de fuelle que hab√≠a comprado en la talabarter√≠a ¬ĎEl Becerro¬í, y ese caminado parroquiano que adquiri√≥ saltando surcos y trepando bre√Īas. Lo √ļnico que dej√≥ en los Campos El√≠seos fue su timidez, y ahora se mostraba seguro dominador de situaciones, inteligente y locuaz, pero conservando la sencillez y autenticidad de sus ancestros. De la misma manera como se relacionaba con presidentes y altas personalidades, lo hac√≠a con sus amigos de juventud: ¬ĎMadurito¬í, ¬ĎEl Cojo¬í, ¬ĎManitas¬í,¬†¬† el ¬ĎMorado¬í, el ¬ĎP√°jaro¬í y ¬ĎMochito¬í.

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