A Tomachipán, ‘Jaque’ le cambió la vida | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-05 05:00:00

A Tomachipán, ‘Jaque’ le cambió la vida

De este pequeño caserío a 160 kilómetros de San José del Guaviare, acostumbrado a vivir de la coca, y que hoy tiene cerca de 300 habitantes, salieron las primeras pruebas de supervivencia de Ingrid Betancourt, los tres estadounidenses, Luis Eladio Pérez y de doce miembros del Ejército y la Policía.
A Tomachipán, ‘Jaque’ le cambió la vida

La presencia de las Fuerzas Militares desde hace dos años, las liberaciones de secuestrados a comienzos del 2008 y la ‘Operación Jaque’ cambiaron las vidas de los habitantes de la inspección de Tomachipán, en el municipio de El Retorno (Guaviare).

Esos hechos ocurrieron en zonas cercanas a ese caserío, en donde la guerrilla era la ‘ley’ y donde hoy se busca que la coca deje de ser la moneda principal.

El primer capítulo del cambio se dio el 28 de diciembre de 2007, cuando al menos 200 hombres de Contraguerrilla del Ejército llegaron a la región; aún se mantienen. Al instaurar medidas de seguridad y tras los operativos de control al transporte y uso de gasolina y abonos, que son usados en los laboratorios para el procesamiento de coca, “muchos de los que tenían problemas con la ley se fueron. Y otros como yo, que vimos que se nos bajó el comercio, nos tuvimos que ir también, pero con tristeza, porque ese pueblito es bueno para vivir”, contó un campesino.

El hombre, de 61 años y quien prefiere no revelar su nombre, abandonó hace dos semanas el caserío en el que vivió durante 23 años, debido a que con la llegada de la autoridad volvió la seguridad, pero los ingresos económicos se fueron al piso. Aunque ya no se ve ni a un guerrillero y es el Ejército el que mantiene el orden, son varias las familias que se han ido del pueblo, acostumbrado a vivir de la coca.

“Hace 23 años fui uno de los fundadores. Sólo había dos casas y poco a poco fuimos construyendo otras. Fueron llegando personas de todos los sitios y por eso hay cundinamarqueses, costeños, antioqueños, boyacenses”, dice el hombre.

Con el arribo de más gente al caserío y en una zona tan alejada, a 160 kilómetros de San José del Guaviare, en medio de una selva espesa y frente al río Inírida, el comercio de la coca se convirtió en el principal negocio.

“Teníamos los gramos de coca para pagar víveres, herramientas y hasta las ***  cobraban con gramos. De la coca se beneficiaba uno directa o indirectamente, porque yo tenía una miscelánea y allá me llegaban a pagar con eso”, agrega el hombre.

En ese ambiente “la guerrilla era la autoridad, la que resolvía los problemas. Si alguien tenía deudas lo llamaban para obligarlo a que pagara. Incluso, una vez un tipo mató a otro, le hicieron eso que llaman el juicio y se lo llevaron al monte para matarlo. Allá la guerrilla mantenía la pena de muerte... por eso la gente trataba de no meterse en problemas”, indica.

Esa situación de poder de la guerrilla basado en los fusiles fue desterrándose con la presencia militar, que desde un comienzo realizó fuertes operativos de control e incluso de medición del ingreso de víveres, para impedir que abastecieran a los guerrilleros.

Punto estratégico

Era evidente la presencia subversiva en la zona, ya que muy cerca de esta pequeña población de 133 casas y unos 300 habitantes, salieron las primeras pruebas de supervivencia de Ingrid Betancourt, los tres estadounidenses, Luis Eladio Pérez y de doce miembros del Ejército y la Policía.

También en veredas cercanas se dieron las liberaciones de Clara Rojas y Gloria Polanco (10 de enero de 2008), así como las de Luis Eladio Pérez, Orlando Beltrán, Jorge Eduardo Géchem y Consuelo González (27 de febrero de 2008).

Todo esto demuestra que Tomachipán está en medio del conflicto armado colombiano y además es un punto geográfico importante, porque por el río Inírida y sus afluentes se puede llegar a otras regiones de Vaupés, Vichada, Meta y Guanía.

Por eso mismo, en la zona los combates son casi diarios y se vive el rigor del desplazamiento.

Héctor Enrique López, delegado de la Defensoría del Pueblo en el Guaviare, dice que en todo el departamento “el desplazamiento no es masivo sino lo que popularmente se llama gota a gota: familias que constantemente están en condiciones de desplazamiento debido a los grupos armados y por la presencia de la fuerza pública que está recuperando territorios. Eso genera tensión en la zona donde habitan campesinos y colonos”.

De Tomachipán explica que sí ha recibido denuncias de desplazados, pero que no maneja una estadística exacta.

El Sistema de Información para los Derechos Humanos y Desplazamiento de Codhes tiene un reporte para el 2008 de 593 personas desplazadas de zonas cercanas, así como del municipio de El Retorno, debido a los combates en zona rural entre el Ejército y las Farc.

“El Guaviare tiene una gran dinámica en términos del conflicto armado, con un despliegue enorme de la Fuerza Pública, que hace operaciones para recuperar territorio; a diario se presentan enfrentamientos. Como este es un departamento tan grande (tiene un área de 42.327 kilómetros cuadrados), sabemos de acciones militares en los cuatro municipios”, agrega López.

Más cambios

Tras la ‘Operación Jaque’ los militares siguen con los patrullajes en Tomachipán, censan el ingreso de víveres y controlan el vuelo diario que llega de Villavicencio o San José del Guaviare. De lunes a viernes una aeronave recorre la pista de 740 metros de longitud y un ancho de 15 metros en el aeropuerto clase D, al que llegan pasajeros y cargas de verduras y frutas.

Esa es una de las dos maneras para llegar a esa región: en avioneta, pagando un pasaje de 150.000 pesos y tras un viaje de unos 40 minutos desde San José del Guaviare. La otra es por el río Inírida, en un viaje en canoa que demora dos días y por el que cobran 50 mil pesos.

Gonzalo Alzate, habitante de Tomachipán y encargado de las cabinas telefónicas de Compartel, acepta que a pesar de los fuertes controles militares, tras los hechos la localidad es más tranquila: “El Ejército está hace como año y medio. Antes era alrededor y ahora patrullan en el casco urbano; desde cuando ellos llegaron se fue la guerrilla”. Pero dice que el problema “es que el Gobierno nos tiene abandonados, está alejado y tal vez por eso las obras se hacen con la ayuda comunitaria, por la misma gente que quiere salir adelante, pero no por ayuda del Gobierno”.

DESPLAZADOS POR LA OPERACIÓN JAQUE

El 1 de julio de 2008, un día antes de la ‘Operación Jaque’, los militares de inteligencia pasaron la noche en una finca de Puerto Rico, Meta. La familia que cuidaba el terreno sólo supo de la presencia de los oficiales cuando regresaron del pueblo de hacer unas compras.

Los uniformados les dijeron que se quedarían una noche y que estaban en una jornada de descanso. Por eso la familia les hizo comida y los atendieron como a invitados.

Tras conocerse que estaban en realidad para realizar la ‘Operación Jaque’ y cuando se vieron en medios de comunicación las primeras imágenes del mítico hecho, los habitantes de Puerto Rico reconocieron la finca campestre.

Alexander Morales, secretario de Hacienda de Puerto Rico, dijo que entonces hubo temor de una represalia de la guerrilla, incluso que se presentara un ataque con cilindros de gas.
Eduardo González Pardo, delegado de la Defensoría del Pueblo para el Meta, dijo que además del temor de la población, la familia propietaria de la finca pidió protección, porque empezaron los rumores de posibles ataques.

“Al otro día de la Operación, a la finca no llevaron a los liberados, pero sí a los guerrilleros. Ahí la familia cayó en la cuenta de que hubo una operación y de que la finca había sido punto de partida y llegada”, indicó González. Y dijo que “hubo mucho temor en la población. Esta es una zona bien difícil, en donde hace presencia la guerrilla y se pensó mucho en una represalia o bombardeo, pero eso, menos mal, nunca se dio”.

González indicó que hizo una queja formal a las autoridades por lo sucedido y “denunciamos el hecho de que este acto había puesto en peligro la vida de otras personas, sin conocimiento de ello, en una zona que era privada, y que eso los obligó a irse”.

Aunque tuvo una respuesta de las Fuerzas Militares, el delegado de la Defensoría prefirió no darla a conocer por seguridad. Sí dijo que la familia está en un programa de protección.

Aunque no ha habido aumento de hechos que alteren el orden público tras la ‘Operación Jaque’, estos siguen presentándose. Precisamente, el pasado jueves hallaron a tres personas asesinadas en zona rural del municipio y aún se está investigando si se trata de homicidios cometidos por la guerrilla.

 

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