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Lecciones de una pandemia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-05 05:00:00

Lecciones de una pandemia

Lecciones de una pandemia

Los medios de comunicación y algunos laboratorios hicieron su agosto y se lucraron de la credulidad de la gente. Algunos lo consideraron (estoy en desacuerdo con ello) una forma de distraer a la humanidad de la crisis económica.

Ese “puerco” cuya infección de convirtió en motivo para presagiar una catástrofe universal causó estragos en los mexicanos y en los porcicultores. Sus congéneres solo se lucraron de unos meses de espera frente a su condena a muerte.

La reacción del gobierno mexicano fue honesta y responsable con su pueblo y con la humanidad en su conjunto, pero no fue suficientemente iluminada y reflexiva. Es claro que el nuevo virus causó al principio bastantes muertes entre los mexicanos, pero por la sencilla razón de que se descuidó en cuidado de la enfermedad que atacada en sus comienzos hubiera prevenido dichas muertes. Una vez que se la supo manejar, la gravedad de la epidemia desapareció. La alarma en los demás países y sus reacciones fueron irracionales. Algunos (sin relevantes resultados) condenaron a los mexicanos al ostracismo, los trataron injustamente y sitiaron a este hermano país, causando estragos en su turismo y su comercio.

Ignoraron que los virus, a medida que se trasmiten van perdiendo su vigor primitivo y dejan de ser tan nocivos.
La irracionalidad de tan escándalo es evidente por la cifras. La pandemia del virus AH1N1 apenas ha causado un centenar y medio de muertes, mientras la influenza común quita la vida cada año a más de medio millón de seres humanos.
 
Los humanos nos acostumbramos a todo. No asustamos con un nuevo virus y convivimos, a menudo con indiferencia, con epidemias mucho más peligrosas como el SIDA, la malaria, la tuberculosis, el ébola, la hepatitis etc.

Ojalá esta experiencia nos deje positivas enseñanzas para el futuro.

Los medios de comunicación deben ser más responsables, ilustrados y equilibrados en su información y en sus comentarios. Debe tener conciencia de su enorme influencia en las gentes. En estos casos los especialistas debe ser más escuchados y asumir mayor liderazgo que los políticos.

Y no nos acostumbremos a vivir con epidemias. Ellas, si bien es difícil eliminarlas, pueden ser paliadas en sus efectos y propagación. En el caso concrete de la influenza que se trasmite por el aire aprendamos a estornudar y a saludar, lavemos con frecuencia las manos y usemos los tapabocas cuando estemos enfermos como la hacen responsablemente los japoneses.

En lo casos de alarmas seamos responsables pero reflexivos y no nos dejemos manipular ingenuamente por los medios de comunicación. Se trata en efecto de una pandemia pero de baja intensidad y fácil de manejar.

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