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¿Qué hago con mi hermano menor? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-06 05:00:00

¿Qué hago con mi hermano menor?

Cuando los hermanos se llevan poca distancia entre ellos, los padres sienten que han cumplido con su misión: han construido una familia y los hermanos no se van a sentir celosos o relegados porque podrán jugar juntos y compartir su tiempo.
¿Qué hago con mi hermano menor?

Eso no siempre es cierto, dicen los expertos, sobre todo cuando se trata de géneros diferentes.

“Las niñas mayores tienden a adecuarse más al espacio y a dominar al hermano. También puede suceder lo contrario y con el paso del tiempo, la relación se vuelve más fría. Sin embargo, siempre habrá más agresividad por parte del varón, no importa si es menor o mayor”, comenta la psicóloga infantil Carmen Guerra.
 
Si bien es cierto que ambos crecerán juntos y las posibilidades de que sean unidos son amplias, los expertos reconocen que al llegar a la pubertad, esta buena relación puede irse al traste.

“Depende mucho de la forma como hayan sido criados y en general es altamente recomendable tener hijos en un periodo de tiempo más seguido y preparado, pero también puede presentarse el caso de que el hermano menor sea el más afectado”, comenta Guerra.

¿Pero por qué? La psicóloga vivió en carne propia esta circunstancia.

“Tuve dos hijos, Cristian y Mayra, con un año de diferencia. Mi esposo y yo consideramos que era la mejor decisión, pero no salió como esperábamos”.

Los hijos de la psicóloga no compaginaron desde el principio. “Cristian era insoportable y hacía siempre bromas pesadas a su hermana. A pesar de reprenderlo, parecía considerarla inferior a él por su género”.

Las diferencias entre los niños y las niñas y la forma cultural como han sido criados los géneros, tienden a desfavorecer al género femenino a la hora de relacionar a los hermanos.

“Otro error que cometimos y que aunque tratamos de solucionar no resultó, fue que la abuela siempre prefirió a Cristián por ser el hijo mayor y el varón, quien seguiría con la empresa familiar, mientras que la niña era excluida”.

A medida que fueron creciendo, Cristian sintió que su hermana era una carga para él.

“Ayudarla con las tareas o acompañarla a una fiesta era un castigo, más que una forma de acercarse a ella. Tratamos de buscar estos espacios pero aunque conversamos, él continuó viéndola de manera despectiva, hasta que tuvimos que tomar una decisión”.

La psicóloga y su esposo decidieron enviar a Mayra a un campamento. “Ella tenía problemas de autoestima derivados lógicamente de la forma como su hermano se relacionaba con ella”.

En el campamento, que tenía como objetivo incentivar los valores de liderazgo en los chicos, Mayra se asumió a sí misma como una persona capaz y regresó a casa con una actitud diferente.

“Nosotros la apoyamos para que se enfrentara a su hermano de manera positiva y se demostrara a sí misma que no era inferior a él”.
Cristian aún se encuentra en proceso de asimilación, pero ha mejorado en el trato que da a su hermana.

“Nos costó trabajo, pero ahora él es menos displicente y la trata como una igual”, puntualiza la psicóloga Carmen Guerra.

Errores de los padres

Algunos de estos errores entorpecen la relación entre el hermano mayor y el menor, según los expertos:

? Tratar al hijo menor como el consentido o al hijo mayor como el preferido.
? Marcar lo positivo de uno y lo negativo de otro todo el tiempo. Debe haber un equilibrio entre ambos.
? Fomentar que los abuelos elijan a uno por encima de otro.
? Comparar al hermano mayor con el hermano menor o defender siempre al pequeño de la casa, aunque haya hecho algo negativo.

Niños y niñas

Según los expertos, cuando ambos niños son varones, las posibilidades de que se establezca una gran competencia o una gran complicidad son más fuertes.
“Por lo general no hay términos medios. O son grandes amigos o son competidores”, explica el psiquiatra infantil Wilson Quintero. “Usualmente, el hermano menor quiere entrar en el mismo espacio que su hermano mayor y éste se ve invadido, lo que provoca rencillas”.

El experto explica que el hermano menor crece con resentimiento a su hermano mayor, que lo disminuye y lo desprecia por no tener sus propios amigos.
En el caso de las niñas, lo más común es que se conviertan con el tiempo en grandes cómplices, aunque al principio exista una rivalidad soterrada entre ellas.

“La relación entre hermanas muy cercanas, con pocos años de diferencia, suele atravesar por varias etapas. Primero son compañeras de juegos, a los 8 y 10 años la rivalidad se manifiesta con competencias no agresivas pero permanentes y, finalmente, en la juventud, vuelven a retomar el rol confidencial del principio”, señala el psiquiatra infantil.

LISTA

Aciertos

1 Decirle al hijo mayor que su hermano no lo excluye de su lugar en el corazón de los padres.
2 Leerle historias que hablen acerca del cariño y apoyo entre los hermanos.
3 Fomentar un ambiente de camaradería entre ambos.
4 Trabajar con ellos en el manejo de las emociones y el respeto por las normas de disciplina.
5 Planear actividades que los incluyan a ambos.
6 Tomarles fotos juntos, realizando alguna actividad.
7 Fomentar una buena relación entre hermanos.

Características de los hermanos

Según los expertos, los hermanos mayores y menores tienen unas características particulares que se pueden identificar:

El hermano mayor: para superar el sentirse destronado trata de adquirir el rol de padre de su hermano menor. Exagera la importancia de la ley y considera inferior a su hermano si no cumple las normas. Usualmente está a la defensiva de las propuestas de su hermano y desconfía de él.

El hermano menor: Como no puede imitar a sus padres se convierte en la figura revolucionaria del hogar, cuestionando el orden familiar. Es más inquieto y ansioso.

LA VOZ DEL EXPERTO

Luis Ramos
Psicopedagogo

“Las manifestaciones de rivalidad entre hermanos variarán en intensidad según la edad del niño. Cuanto más pequeño, más difícil le resultará superarlo, menos herramientas posee para manejar la situación y adaptarse a ella (hasta los 6/7 años el egocentrismo es la nota predominante en su afectividad, y por ello le costará mucho ponerse en el lugar de los otros). Por otro lado, cuanto más pequeño, mayor es la dependencia con respecto a sus padres.

Aunque establecer diferencias de género que determinan la conducta del niño es un tema peliagudo, parece claro que los varones padecen más celos y son más introvertidos por lo que les resulta más difícil superar esta situación”.

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