Niños autoexigentes | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-06 05:00:00

Niños autoexigentes

Una de las características que descubren a un niño que se autoexige demasiado es el padecimiento de cólico onfálico.
Niños autoexigentes

“El cólico onfálico es un dolor intermitente en el epigastrio o en la zona umbilical, que se caracteriza por tener el abdomen blando. Se presenta con frecuencia en niños y niñas ambiciosos y sensibles que se autoexigen demasiado”, señala el médico Juan Ramón Alegre, pediatra egresado de la Universidad Nacional.

Lo que sucede con estos niños es frecuente: son los mejores de la clase y hacen pataleta porque obtienen un 9.0 en lugar de un 10. Y aunque para los padres puede ser halagador que su hijo sea uno de los mejores estudiantes, el chico no lo está disfrutando en realidad y es su felicidad lo que realmente importa.
 
“Esta mirada paterna enfocada hacia el éxito de los hijos, no llega a ver su padecimiento. A medida que se van autoexigiendo sienten que no llegan a su objetivo porque los buenos resultados nunca son suficientes. Estos problemas tienen secuelas que se manifiestan en la adolescencia. Así pasan de autoexigentes a obsesionados: por los resultados en el estudio, por el rendimiento deportivo, por la figura física”, comenta la Psicóloga Viviana Vergara.

Los chicos autoexigentes no disfrutan una fiesta o una salida con los amigos y pocas veces salen, siempre con la excusa de que deben estudiar. Y lo peor es que es verdad: pasan horas frente al cuaderno o la computadora, repasando frenéticamente y no descansan ni siquiera cuando lo han aprendido todo.

“Mi hijo David, de 9 años, se autopresiona, es decir, se exige demasiado a si mismo. Esto en principio no es malo, lo malo es que se angustia. Ante un examen, una prueba, quiere ser el mejor, pasa la tarde anterior angustiado por la prueba, preparándose, preparándose y preparándose. Después hace el examen y claro: la nota no baja de 9.0”, comenta María Elvira Rincón, una ejecutiva de 34 años.

Esta angustia convierte la vida de los niños y, con el tiempo, también la de los padres en un verdadero infierno. Nunca están conformes y son infelices aunque los resultados sean muy buenos, incluso más allá del promedio.

“Lo malo es que parece que no tiene confianza en sí mismo, porque a la siguiente prueba el proceso se repite. Conozco casos de baja autoestima por culpa de padres y sé lo que no hay que hacer nunca. En ese punto tengo la conciencia muy tranquila pero eso no me resuelve el problema”, señala María Elvira.

David ya no es alegre y dinámico. Es muy serio y está siempre muy solo, es ansioso y piensa en competir.

“Mi hijo es el segundo de la clase y ese es otro problema. El primero es su mejor amigo, un niño calificado como superdotado con el que David pretende competir. Los dos son supercompetitivos y cuando su amigo saca mejor nota se la pasa por la cara. Claro,  mi hijo hace lo mismo. Le digo que no se hunde el mundo si saca peores notas, que no se presione tanto a sí mismo, que disfrute de la primaria”, puntualiza María Elvira, pero nada surte el efecto relajante que ella quisiera. Con apenas nueve años, David debería ser más alegre.

Los expertos vaticinan que si María Elvira no aborda esta conducta de su hijo, a largo plazo David será una persona obsesiva. Por otra parte, a él mismo nunca le parecerá suficiente lo bueno que haga y lo importante que obtenga, sufrirá de estrés y no aprovechará los mejores momentos de su vida.

De seguir por el mismo camino, los niños autoexigentes padecen de otros trastornos en la edad adulta, como sentirse constantemente juzgado ante la mirada de los otros y puede ocurrir que más adelante evite todo tipo de situaciones por miedo a quedar expuesto.

“Lo esencial es no dejar pasar el tiempo con estos niños y buscar estrategias entre colegio, papás y sicólogos si fuera necesario”, comenta la especialista Teresa Quintana.

La mirada del “otro”

En los niños autoexigentes, la exposición ante la mirada del “otro” siempre es un problema, tanto ante el fracaso como el éxito. El éxito acarrea consigo situaciones que implican mostrarse ante los demás y ante este temor, el niño autoexigente se sabotea así mismo para evitar sentirse observado.

LISTA

Preguntas para un niño autoexigente

Para confrontar a un niño autoexigente, es necesario sentarse con él y hacerle algunas preguntas que le harán ver que no tiene que competir con todo el mundo y tampoco tiene que ser bueno en todo.

1 ¿Cómo resuelves tus conflictos?
2 ¿Qué pasa si no obtienes buenas notas?
3 ¿Qué es lo peor que podría pasar si no pasas una  materia?
4 El niño que tu dices que es mejor que tú,  ¿es bueno en toda las asignaturas?
5 ¿Te llevas bien con todos?

Preguntas y respuestas

¿A qué se debe este comportamiento de los niños?
Los especialistas dicen que esto se debe en la mayoría de los casos al ideal que fueron forjando sus propios padres. Muchos padres no toleran que su hijo falle, muchas veces también buscan que sus hijos cumplan algún sueño frustrado.

¿Qué tanto influye esta presión de los padres sobre los hijos?
Los chicos se lo toman muy en serio y sienten que ayudan a sus padres trayendo un buen boletín o saliendo primero en alguna competencia deportiva. Por eso, esta clase de chicos no soporta ninguna clase de error, y si llegan a fallar pueden entrar en una gran depresión, pues tienen muy baja tolerancia a la frustración.

¿Cómo solucionarlo?
Lo fundamental –y no siempre sencillo- es que los padres acepten que las personas también se “hacen” en el fracaso. Aceptar que en la vida no todo es éxito y no volcar sus frustraciones en sus hijos para que estos cumplan sueños que ellos no pudieron cumplir en su niñez. Y, sobre todo, aceptar que cada uno debe desarrollar sus propios ideales y asumir sus propios éxitos y fracasos, en lugar de vivir los ajenos

LA VOZ DEL EXPERTO

Viviana Vergara
Psicóloga. Especialista en Niños y Adolescentes

“Los chicos hoy en día son cada vez más autoexigentes. No toleran el fracaso y todo lo que hacen tiene que estar bien. Pero esto también trae muchos problemas, tanto psicológicos como físicos. La familia siempre se muestra orgullosa del rendimiento de sus hijos. Pero estos, al sentirse cada vez más presionados, se autoexigen y no soportan sacarse menos de 8 en alguna materia y reaccionan con llanto o mucha desesperación ante estas situaciones”.

LA VOZ DEL EXPERTO

Silvia Tomas
Licenciada, docente de Posgrado Psicoanalítico

“Estos chicos, los que se toman la escuela con gran exigencia o que se desesperan, enojan o entristecen ante cualquier pequeña dificultad, no conciben la posibilidad de error. El error no es posible ni es tolerado. El problema es que esta sobreexigencia puede ser vista como una virtud por los padres. Sin embargo, esta mirada paterna niega el padecimiento de estos chicos, o los hace sentir que jamás llegarán a ningún objetivo porque los buenos resultados nunca serán suficientes”.

 

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