Palabras In√ļtiles | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-07 05:00:00

Palabras In√ļtiles

El golpe de Estado en Honduras reabre viejas cicatrices en América Latina y pone al descubierto la fragilidad de muchos regímenes políticos que fungen de democracias en la región. Habíamos relegado al cuarto de los trastos históricos la constante de los golpes, como expresión del cesarismo, una de las grandes herencias post coloniales hispánicas. La literatura ha dado buena cuenta de él,  aunada a la inmensa masa crítica de estudios que ha producido la ciencia política.
Palabras In√ļtiles

Desde Tirano Banderas de Del Valle Incl√°n, hasta El oto√Īo del Patriarca de Garc√≠a M√°rquez, pasando por Yo, el Supremo, de Roa Bastos, El recurso del m√©todo, de Alejo Carpentier, o El se√Īor Presidente, de Asturias, la figura del tirano latinoamericano ha sido persistente, como figura cuasi celestial y mesi√°nica, llamada a resolver una eterna crisis, cat√°strofe o hecatombe, real o ficticia. Es un deseo visceral de perpetuarse en el poder para ¬ďsalvar¬Ē a la sociedad de todos sus supuestos¬† enemigos internos o externos.

En ciencia pol√≠tica est√°¬† bien documentado el fen√≥meno, que no es exclusivo de Am√©rica Latina. Es c√©lebre y de obligada referencia el ensayo de Marx (1852) sobre el golpe de Estado de Luis Napole√≥n Bonaparte.¬† Bonapartismo comenz√≥ a llamarse esa pasi√≥n de poder unipersonal y antidemocr√°tica.¬† La dictadura¬† ha evolucionado en las √ļltimas d√©cadas y adopta¬† el ropaje democr√°tico. Puede instalarse usando medios democr√°ticos.

Es lo que ha comenzado a llamarse cesarismo democrático y ha florecido en donde quiera que haya países de democracia e historia débiles, en los que por supuesto se necesitan altas dosis de corrupción e impunidad. Todo golpe hay que condenarlo, incluso los que se dan para preservar la democracia, pues democracia que lo necesite es por lo menos sospechosa. El cesarismo democrático es el fantasma que recorre a América Latina, y aun cuando no caben comparaciones simplistas, pues la situación política concreta de Honduras no se compadece con la nuestra,  la fiebre reeleccionista en nuestro país es un síntoma fuerte de que no escapamos a alguna mutación de esa pandemia cesarista o bonapartista. Claro, no es un mal necesario ni providencial.

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