Publicidad
Publicidad
Dom Dic 4 2016
24ºC
Actualizado 02:12 pm

Paradojas de la vida | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-08 05:00:00

Paradojas de la vida

Paradojas de la vida

Es paradójico que un país que produce 6.500 millones de litros de leche al año, premiado por la naturaleza para producir leche en grandes cantidades y de alta calidad, su población, especialmente la de menores recursos, tenga que privarse de su consumo y alejarse de los estándares internacionales, y solo hacerlo por parte de los sectores de altos ingresos, cuando estos pueden comprar un queso, un yogurt o un litro de leche ultrapasteurizada. La leche larga vida cumple igual función y aunque su conservación es menor, su precio y condiciones de preservación están más acordes con la realidad socioeconómica de nuestro país.

Hoy en día el manejo y comercialización de la leche ha cambiado: se requiere menos logística de transporte y no se requiere frío. Hace 10 años, para llegar a los sectores populares, las tiendas deberían tener frío (neveras), y se requería reemplazar la leche cada dos o tres días por el vencimiento. Había que hacer un gran esfuerzo para atender esos estratos. Con las leches de larga vida, no se requiere nada de eso.

Sin embargo, la tendencia de las ventas de la industria devela su estrategia de negocios. Según la Encuesta Anual Manufacturera del DANE (2000 – 2006), la participación de las ventas de leche líquida dentro de los productos lácteos –léase procesados por la industria– disminuyó al pasar de 45% a 37% entre estos dos años. Lo mismo ocurrió con las ventas de leche en polvo, que pasaron de 21,5% a 19%, en tanto que las ventas de yogurt aumentaron su participación de 10 a 12%, las de quesos saltaron de 7% a 8.6%, y la de otros productos lácteos, remontaron de 17% a 23.3%.

En esos mismos años, los ganaderos, gracias a las mejoras en productividad, aumentaron el volumen producido en 780 mil litros, de los cuales la industria absorbió 511 mil. El resto fue a parar al mercado informal. Es paradójico: los ganaderos producen más, aumentan su productividad, pero ganan menos; los procesadores se concentran en los nichos donde les genera mayores utilidades, no las redistribuyen en la cadena y se niegan a tocarlas aún cuando su proveedor esté al borde de la quiebra. Los cruderos se convierten así, en el mejor regulador de la oferta para la industria.

Sí la ingesta de leche de los colombianos llegara al nivel de consumo por persona, recomendado por la FAO, tendríamos que producir 8.100 millones de litros al año, un 25 por ciento más de la producción actual, pero no tendríamos cómo hacer para que le llegue a nuestros compatriotas de menores recursos. Estamos condenados: mal, si se produce leche, y mal, si no se hace. Allí hay un espacio y una sindéresis social y económica –si se quiere–. Paradojas de la vida.
* Presidente ejecutivo de Fedegán

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad