Campus Party 2009, la fiesta tecnológica más grande del país | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-11 04:17:47

Campus Party 2009, la fiesta tecnológica más grande del país

Al dar un paseo por el pabellón de Corferias donde se lleva a cabo la edición 2009 de Campus Party, cualquiera pensará que ha caído por un agujero de conejo hacia un mundo insólito, donde los ordenadores tienen forma de motocicletas, submarinos, alienígenas, hornos microondas y marmotas gigantes.
Campus Party 2009, la fiesta tecnológica más grande del país

Despu√©s de un tiempo, sin embargo, advertir√° que frente a esos equipos hay j√≥venes que escriben, programan, repasan apuntes de conferencias, comparten informaci√≥n, juegan y, a veces, levantan la mirada sobre sus pantallas para confirmar que comparten, con otros 3 mil 500 ¬Ďcampuseros¬í, un espacio privilegiado e irrepetible.

A√ļn despu√©s de varios d√≠as, las miradas que algunos lanzan sobre ese oc√©ano de pixeles son de fascinaci√≥n.

La Arena

La palabra ¬Ďcampuseros¬í designa a los participantes de Campus Party, un evento que re√ļne a conferencistas internacionalmente reconocidos con estudiantes, desarrolladores de Software, periodistas, jugadores profesionales de videojuegos y toda clase de gomosos de la tecnolog√≠a.

Algunos de ellos permanecen en las instalaciones de Corferias durante los 8 días que dura el evento, durmiendo en un pabellón con cientos de carpas.

Pero el h√°bitat natural de los campuseros es la as√≠ denominada ¬Ďarena¬í. En ese lugar, al que s√≥lo ellos tienen acceso, hay m√°s de 2 mil computadores, algunos de los cuales han sido convertidos por sus due√Īos en los m√°s impresionantes, y a menudo ostentosos, equipos que puedan imaginarse.

Una tarima azul ubicada a uno de los lados de la arena, y que a cierta altura tiene un recuadro de vidrio grueso, permite a quienes pagaron su entrada a la feria por un sólo día, tomar fotografías y obtener una noción de lo que sucede allí dentro.

Es en ese cristal donde los visitantes del d√≠a jueves encuentran un aviso que dice ¬ďPor favor no arroje comida a los campuseros¬Ē, en un papel que los muchachos de la mesa m√°s cercana pegaron desde la ma√Īana.

La primera noche

Cuatro d√≠as antes, a las 9 de la noche del lunes 13 de Julio, Campus Party 2009 fue oficialmente inaugurado. Durante la ceremonia de apertura el presidente de Telef√≥nica, Juli√°n Medina, invit√≥ a los participantes a gozar de una ¬ďfiesta de 8 d√≠as¬Ē.

Miles de j√≥venes provenientes de todo el pa√≠s siguieron su recomendaci√≥n al pie de la letra; disfrutaron del concierto que sigui√≥ a la ceremonia, organizaron torneos de videojuegos y talleres de ¬ĎOverclocking¬í con nitr√≥geno l√≠quido, y recibieron boquiabiertos las bebidas energizantes que unas muchachas con aire angelical les dejaban sobre la mesa junto con la frase ¬ďte regalo un par de alas¬Ē.

Pasada la media noche los procesadores del taller estallaron mientras los gritos de los jugadores resonaban de extremo a extremo del pabell√≥n, sin que la m√ļsica a todo volumen lograra disimularlos.
La fiesta estaba en su punto máximo; Campus Party 2009 había empezado.

Bautizo digital

Durante los d√≠as siguientes, en una zona llamada ¬ĎCampus Experience¬í, tanto los campuseros que quieren descansar de la arena, como los asistentes temporales, juegan en las consolas m√°s recientes, conocen todo tipo de dispositivos electr√≥nicos y robots mundialmente famosos, y se asombran al ver trabajar a los famosos procesadores de 4 n√ļcleos de Intel, y los chips de √ļltima generaci√≥n de Nvidia.

En otra √°rea, la de ¬ĎInclusi√≥n Digital¬í, personas de la tercera edad interact√ļan con la tecnolog√≠a como jam√°s lo han hecho antes, y toman cursos r√°pidos de utilizaci√≥n de las herramientas disponibles en la Red.

Despu√©s de recibir su ¬ďbautizo digital¬Ē, algunos de ellos se animan a meterse m√°s de lleno en el mundo tecnol√≥gico. Como Fidel Jim√©nez, quien luego de visitar Campus Experience dice: ¬ďNo puedo creer que las c√°maras sepan cu√°ndo me r√≠o y tomen ellas solas la foto¬Ē, y afirma que esa tecnolog√≠a le parece milagrosa.

Récords mundiales

Hacia la medianoche del mi√©rcoles resuena por la arena una cuenta regresiva. Al llegar al cero, inicia la primera de las 48 horas que m√°s de 500 campuseros pretenden pasar frente a sus computadores para batir el r√©cord mundial Guiness de la ¬ĎLAN Party¬í de mayor duraci√≥n.

Como en cualquier LAN Party, el √ļnico requisito es que los ordenadores est√©n conectados y los participantes jueguen unos con otros a trav√©s de la red local.
La idea inicial es contar con 400 personas, pero al final otros 100 se suman a la iniciativa, que tristemente termina antes de tiempo, sin que el récord sea superado.

Sergio Rangel es el √ļnico que no parece desanimado.

El intento de batir el récord aumenta la de por sí bastante elevada tasa de consumo de RedBull de los campuseros. Las decenas de latas vacías que ellos producen por minuto son la materia prima que él y su equipo del Sena utilizarán para construir el logotipo de Campus Party más grande que se haya hecho en cualquiera de los países de Europa y Latinoamérica en que se realiza el evento.

Para ello unir√°n esfuerzos con otro recolector que inici√≥, el a√Īo pasado, la tendencia en el pa√≠s, construyendo logos de Linux con las latas.

Celebración digital

Durante el evento se dictan tantas conferencias que muchas de ellas suceden al mismo tiempo. Los campuseros, por cierto, se quejan porque los paneles de los expositores est√°n ubicados demasiado cerca unos al lado de otros y sus charlas se confunden, y esperan que el a√Īo entrante esa situaci√≥n cambie.

Pero aunque hay en Campus un trasfondo académico y científico contundente, es innegable que el evento tiene otro atractivo, una característica esencial más importante que los congresos o la simple interconexión de computadores para compartir información o jugar en línea.

Tampoco puede tratarse del ancho de banda que los participantes tienen durante el evento; de los 6,5 Gigabytes por segundo totales, sólo un par de Megabytes le corresponden a cada participante. Muchos de ellos tienen conexiones mejores en sus casas.

No. Si Campus es algo m√°s que la simple suma de sus partes, su valor real no puede ser algo concreto.

La magia del evento tendría que estar en su capacidad para convencer a sus participantes, a sus visitantes y al resto del país, de que hay razones para apropiarse de la tecnología. Para persuadirlos de que es posible hallar en ella una identidad y una esperanza de cambio en un país que la necesita desde hace tanto tiempo.

Campus es la prueba incontestable de que tiene sentido reunirnos a conocernos, a trabajar juntos, pero sobre todo a celebrar, como dijo el doctor Medina, en una fiesta digital donde el √ļnico psicoactivo es la tecnolog√≠a (y quiz√° el RedBull), y donde todos alucinan con una Colombia moderna, renovada y orgullosa de s√≠ misma.

 

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