Soluciones a la mano | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-12 05:00:00

Soluciones a la mano

¬°Que desastre de carretera!¬† Maldiciones y palabrotas o√≠amos¬† de unos turistas que en otra mesa, con ni√Īos, teteros, suegras y¬† maletines, se atiborraban de perros calientes y pizzas. Se refer√≠an a la carretera que pomposamente denominamos corredor tur√≠stico, San Gil-Zapatoca.
Soluciones a la mano

Nuestro amigo Eduardo Pilonieta, columnista de este diario, con el sentido pr√°ctico y mamagallista que lo caracteriza, al o√≠rlos dijo:-¬°Mandan huevo! Esta carretera debe dejarse as√≠, es perfecta para deportes extremos, con sus cr√°teres es √ļnica en el mundo para¬† carrera de cuatrimotos, mandar¬† a hacer una carretera igual vale millones-¬† Quise contradecirlo, pero en un curso de yoga se me aconsej√≥ contar hasta diez y respirar profundo antes de meter la pata.

¬†Pilonieta tiene raz√≥n. Claro, todos en cuatrimoto ser√≠a la soluci√≥n.¬† Despu√©s de ver las carreras de deportes extremos en la Mesa de los Santos a donde me invit√≥ Universal de Negocios y Turismo como observador, qued√© m√°s convencido. De verdad que ese aparato ser√≠a la revoluci√≥n en Colombia en donde el 80% de las carreteras est√°n sin pavimentar y¬† parece que jam√°s se arreglar√°n. El cuatrimoto ser√≠a el aparato ideal para transportarse por nuestras trochas y sacar los productos al mercado. El problema es que el¬† cuatrimoto para los campesinos resulta costoso. Deber√≠an tener ICR como los tractores, con el incentivo se rebajar√≠a ostensiblemente el precio. Es un veh√≠culo econ√≥mico en combustible,¬† seguro, con mayor capacidad de carga que una moto, apto para los barrizales y las trochas. ¬ŅPor qu√© nuestros parlamentarios no intentan con FINAGRO la modificaci√≥n de la norma y se incluyen estos aparatos dentro del listado de bienes sujetos a incentivo? Recuerden que nuestro mayor dolor de cabeza es esta guerra campesina que no tiene fin, d√©mosle una manita al campo.¬†

Esto de dificultades del campo, de trochas y caminos, me recuerda a Ferm√≠n Orejarena. Contaba¬† √©l, que vino un verano terrible en Betulia, unas resolanas, como llaman en el campo la √©poca en que el diablo se empe√Īa en atizar los fogones del infierno y todo se seca. A la saz√≥n lleg√≥ al pueblo un Circo. La hambruna era total, ni lluvias, ni p√ļblico para el espect√°culo. El due√Īo del Circo acudi√≥ al Cura para que anunciara la funci√≥n y de paso rogar,¬† que por las √°nimas benditas, le¬† regalaran un animal en mal estado para alimentar los tigres.

Los Orejarena eran trece y quer√≠an ir al Circo. Don Jos√© el pap√°, dud√≥ unos instantes y¬† una l√°grima se le escurri√≥ por las mejillas y, con los labios, se√Īal√≥ al burro compa√Īero de jornadas, que triscaba las hojas de un peri√≥dico viejo. C√°mbienlo por boletas, dijo con la voz entrecortada. Los trece Orejarena empujaron el burro hasta la entrada del circo en donde hicieron el trato y se largaron en seguida para no o√≠r los lamentos del que fuera camarada de fatigas en tortuosos caminos. No demor√≥ en volver a tronar sobre los tejados el parlante del Cura, __ Los Orejarena presentase a las puertas del circo__ Son las boletas, dijeron todos. Una vez all√≠, el domador les dijo, ll√©vense ese maldito burro que cogi√≥ a mordiscos a los tigres y se los va a tragar. La may√©utica de esta columna puede ser, que no cometamos el error de arreglar nuestras carreteras y que una cosa piensa el burro y otra el que lo est√° enjalmando.

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