Hoy no somos competitivos, pero sí podemos serlo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-12 05:00:00

Hoy no somos competitivos, pero sí podemos serlo

Siempre nos llenamos de razones para explicar la falta de competitividad de nuestra agricultura y hasta yo he contribuido en los análisis a dar base para más explicaciones. Obvio que tenemos problemas, pero la verdad los demás países también los tienen. La diferencia está en si los solucionamos o no y en mucho depende el grado de comodidad en que se encuentre el sector y su capacidad de hacer lobby para arreglar en el escritorio lo que se podría arreglar en el campo con acuerdo de voluntades. Hoy traigo el ejemplo de la soya, cuyo costo de producción en el mercado brasilero es de US $300 la tonelada y en Colombia de US $550.
Hoy no somos competitivos, pero sí podemos serlo

El principal costo, en un 25%, son los fertilizantes que en Colombia cuestan 75% m√°s, teniendo ambos pa√≠ses que importar el potasio. Sin embargo, tal costo podr√≠a optimizarse haciendo un uso racional de las fuentes de f√≥sforo a trav√©s de termofosfatos y superfosfatos, para los cuales ac√° contamos con rocas fosf√≥ricas aptas para desarrollos similares, pero no tenemos los vol√ļmenes, al tratar cada usuario de manejar independientemente sus compras. Claro que se puede solucionar y es un compromiso en que todos debemos participar. Aclaramos que la cantidad de fertilizante que se debe aplicar en las dos regiones es similar.

Siguen los defensivos del cultivo, como fungicidas, insecticidas y herbicidas con el 20% del costo, pero la complejidad sólo depende de las decisiones de las multinacionales y de los controles que ejerce el estado para las importaciones que hasta ahora nos dan como resultado el doble del costo. A los productores no se les permite importar un producto que en Brasil o Paraguay vale la tercera parte por la protección que le da el Estado a las multinacionales y la complejidad para las importaciones. Qué bueno sería que liderados por la Sociedad de Agricultores de Colombia, en mesas de trabajo con el Ministerio de Agricultura y las casas comerciales, buscáramos acuerdos en los que protegiendo las patentes lográramos nivelar los costos.

Si entre todos, en un trabajo serio y pensando verdaderamente en el futuro del país, atacamos estos dos primeros puntos, entre los productores y los centros de investigación, buscaremos las mejores genéticas y desarrollos que nos permitan avanzar en resistencias y productividad, así como la capacitación de nuestros operarios en las técnicas de manejo de los cultivos y las inversiones en logística nos acercarán a las producciones de los mejores.

Con rentabilidad de los cultivos, estos crecer√°n y dar√°n el volumen que justifique las plantas extractoras eficientes de aceite y torta de soya. En poco tiempo, las protecciones del sector v√≠a arancel podr√°n desaparecer como lo fue en el Brasil, donde la protecci√≥n de todos los bienes fue alt√≠sima y hoy son grandes exportadores de bienes con valor agregado, para beneficio tambi√©n de avicultores y porcicultores y nadie sue√Īa ni remotamente en importar.

Como se ve, influye más la actitud y la decisión que los recursos económicos y nunca podremos pensar que las cosas se hacen solas sin el compromiso de las partes. No se trata sino de pedir lo razonable y redundará en mayores ingresos de los productores de fertilizantes y casas de defensivos, por el volumen que termina siendo una consecuencia.

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