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Judas, el burro peregrino de América | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-15 21:26:48

Judas, el burro peregrino de América

Judas es un burro que  nació para caminar… y bien que lo ha hecho de la mano de su dueño, un norteamericano que hace cuatro años le dio por recorrer el mundo para buscar el propósito de su vida.
Judas, el burro peregrino de América

Este burro mexicano de talla media y  color  zaino,  resultado de un cruce catalán con alguna raza criolla, mechudo y sin herrar, ha paseado por Guatemala, Honduras, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, Venezuela y Colombia, por donde anda ahora junto a su dueño, Jonathan Dunham, un bioquímico de la Universidad Denison de Ohio.

“Todos creen que quiero hacer un récord mundial o que tengo un objetivo más grande como inspirar al mundo.  La verdad es que tengo un motivo más personal, una necesidad de convencerme de que la vida tiene un propósito, que somos más que un producto de la casualidad y que el mundo es más que cuatro fuerzas que dominan el universo.  Me niego a pensar que somos un saco de químicos como dijo una vez un científico”, explicó el peregrino.

La primera parada de Dunham fue Tamaulipas, una pequeña ciudad de México, fronteriza con Texas, que durante un año le enseñó a hablar español, los oficios propios de cualquier perso-na que se dedique a la tierra y la ganadería, y más importante aún, le dejó a Judas, el burro que lo acompaña desde el día en que continuó su viaje.

Judas, bautizado así en honor al patrón del pueblo, era un borrico de apenas un año cuando se lo regalaron para que lo acompañara en su recorrido. Desde entonces, Jonathan, su viejo morral y Judas, caminan por Latinoamérica y esperan coronar su meta en la Patagonia argentina.

Colombia

Tras embarcarse en un bote que prometió llevarlo desde el majestuoso canal de Panamá a Barranquilla a cambio de trabajo, Judas y él iniciaron su recorrido oficial por el cono sur del continente, que tuvo su primer tropiezo cuando en el puerto barranquillero le prohibieron entrar a su compañero de aventura porque “no tenía papeles”.

Pero Jonathan prefirió seguir en el barco hasta llegar a Venezuela antes de despedirse de su ya inseparable compañero.

Así, Judas y Jonathan pasearon por el vecino país e ingresaron a Colombia por Cúcuta, donde al popular burro lo pusieron en cuarentena por dos meses.

Santander

Su recorrido por Santander inicia en Berlín, lugar en donde estuvo una semana debido a que su gran amigo tenía enfermas las patas, razón que  lo llevó a conocer a la familia Martínez, que se convertiría  en su guía en estas tierras.

Durante sus días de  permanencia en ese frío lugar, se dedicó a elaborarle unos zapatos es-peciales a Judas  para que pudiera continuar el viaje, y de la mano de la familia que lo ayudó, estableció contactos para que lo recibieran a él y a su compañero durante el largo viaje, “porque eso sí, lo que más le preocupa es en donde pueda tener a Judas”, afirma Mónica Martínez.

“Aquí en Santander me ha pasado algo que no me ha pasado en ningún otro lado.  Las personas me recomiendan con sus familiares en otras partes, para que me ayuden y me den posada.  Es algo muy bonito”.

Cuando llegó a Piedecuesta, recurrió a sus ya conocidos amigos, que le ofrecieron un lugar en donde habitar durante los 3 días que estuvo allí, la casa de Lina Martínez “un humilde hogar que le puede brindar compañía y afecto”.

Y es que ese afecto es una de las cosas que Jonathan pretende encontrar, ya que asegura que en su país natal, “las cosas son diferentes y el amor casi no se siente”, Jonathan tiene cuatro hermanos con los que casi no se habla y con su mamá sostiene una conversación ca-da 2 meses.

Los que lo han conocido lo definen como un hombre tranquilo, educado  y con unos sólidos principios religiosos, tanto así que los domingos no continúa su viaje, ya que acostumbra a dedicárselo a Dios con ayuno y oración.

Ahora, 4 años después, está en San Gil, y  su ruta  está dada por la carretera que desde allí conduce a Bogotá, sin embargo, tiene planeado hacer una nueva estación en Moniquirá, lugar en donde tiene algunos amigos.

Lo único que lo tiene realmente preocupado es que en la capital, el contacto de la familia Martínez, no tiene un lugar para Judas en su hogar.

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