Sáb Dic 10 2016
21ºC
Actualizado 10:12 am

La cadena del apego | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-16 05:00:00

La cadena del apego

Eso de que lo ‘mío es mío y nadie me lo quita’ es sólo la letra de una vieja canción. Porque, así no lo admitamos, todo lo que tenemos en la vida es prestado: los apellidos, la belleza, el dinero, el trabajo, los amores y hasta la salud.
La cadena del apego

Basta con ver lo que pasa con las pertenencias de alguien cuando fallece: todos aquellos que se creen herederos toman sus partes y, al final, las cosas del muerto terminan repartidas entre los “vivos”.

Es crudo decirlo, pero es la verdad. A veces nos creemos dueños del mundo, sin sospechar siquiera que ni el aire que respiramos es nuestro.

Lo peor es que desarrollamos una actitud, algo compulsiva por cierto, de atribuirles a las cosas que tenemos derechos que sobrepasan los límites de lo normal. Es más, tenemos la errada creencia de que sin esas cosas o sin las personas que nos rodean no podríamos vivir.

Un ejemplo muy triste, pero real: los padres que pierden a un hijo, más allá del duelo normal, se niegan tanto a la idea de no vivir con él, que se atreven a conservar intacta su habitación. Se respeta el dolor, pero jamás será bueno armar cadenas y quedarse enganchados a situaciones que nos puedan llevar a sentir más dolor.

Es muy fácil caer en ese estado de aprehensión; mejor dicho, es muy fácil vivir apegado.

Hay gente que se aferra a su puesto de trabajo, a su pareja o a su orgullo y por ningún motivo permite que se rompa esa cadena de pertenencia.

La vida no consiste en aferrarse, sino en soltarse. Debemos desapegarnos. No es dejar tirado todo, es sólo cuestión de entender que no podemos amarrarnos a cadenas.

¿Cómo hacerlo?

Hay una fórmula maestra que abre los candados del apego y nos libera de esas absurdas cadenas. La ‘llave’ que sirve para abrir dicha cerradura, no es más que la confianza en sí mismo.

Para poder avanzar es preciso liberarse. Y uno sólo se suelta cuanto tiene la plena convicción de que las cosas le van a salir bien.
Por las calles vemos a diario personas ‘corroídas’ por el temor, faltos de fe y decididos a seguir presos, sin enfrentar las vicisitudes que les presenta la vida.

El novio celoso debe dejar libre a su pareja, antes que retenerla; el orgulloso debe olvidarse de los apellidos, antes que sacar pecho por ellos; y todos aquellos que viven congelados en el libro del pasado, deben pasar la hoja y leer la siguiente página de su vida.

¿Tiene algún otro apego?

¡Ya es hora de aplicar esta llave maestra!

Recuerde: Cuando la realidad de nuestra vida cambia, si uno no es capaz de vaciarse de lo viejo, corre el riesgo de quedarse rezagado o, mejor dicho, puede quedar atrapado en su propia celda y con docenas de candados reforzando esta ‘peligrosa’ creencia de que somos los dueños de todo y de todos.

LISTA
Esas actitudes

1 Aferrarse: Usted se ata a una falsa creencia. Piensa que sin una cosa o una persona determinada no puede realizarse, y eso no es cierto. Hay mucha gente que no conoce y tantas personas que no lo conocen a usted; que bien vale la pena mirar hacia el frente.

2 No disfrutar: Le conviene disfrutar de las cosas y de las personas, procurando no apegarse a ellas.

3 La preocupación: Si no se apega a nada, no tendrá por qué preocuparse. Y de paso, se ahorrará toda la tensión emocional que supone el proteger y conservar determinada relación.

4 La amenaza de perder: Este es el apego del celoso, que siempre siente que va a perder al amor de su vida. Usted debe compartir, de manera pacífica y relajada, con su novio (a) o con su esposo (a). Así no sentirá la menor amenaza de que su pareja lo abandonará.

5 La exclusividad: Si aprende a gozar el aroma de millares de flores, no se aferrará a ninguna de ellas, ni sufrirá cuando no pueda conseguirla.

6 No ver más allá: Son los apegos los que le impiden desarrollar un más amplio y más variado panorama de la vida. Mire más allá de sus narices y verá que el mundo no termina en usted ni en ese ser que tiene al frente.

7 Temor a ser feliz: Hay una sola cosa que origina la infelicidad: el apego.

8 Creerse menos que el otro: Usted vale y por esto también tiene que respetarse. Además, recuerde que las demás personas, a pesar de sus apariencias de dominio, también dependen de otros seres para ocupar los lugares en los que se encuentran.

9 No tener fe: No piense que todo le va a salir mal, si no está junto a alguien. ¡Crea en usted mismo! Si ha trabajado de una manera honesta, no va a fracasar en ninguna tarea que emprenda.

10 Suponer: Un apego no es un hecho. Es una creencia, una fantasía de su mente, adquirida mediante una “programación”.

NO SE APEGUE AL MIEDO

¿Qué le pasa a la sangre cuando siente algún peligro?
¡Corre a refugiarse en el corazón!

Y cuando eso ocurre, las manos, los pies y la misma cara pierden color y calor. Es por eso que nos sentimos ‘helados’.
Así ocurre en las dificultades de la vida. Nuestros verdaderos poderes de superación tienden a ocultarse cuando le ponemos ‘candados’ a nuestra confianza y nos apegamos al miedo.

Nos ocurre un problema y de inmediato caemos en el desánimo.

En ese momento nos conviene un poco de serenidad. De entrada hay que pensar que estamos menos vencidos de lo que creemos estar.

Cuando tenga un problema, encomiéndese a Dios, suelte la cadena del temor y diga: “Voy a salir adelante”. Esta frase le permitirá brotar de su interior un volcán de energía que nunca imaginó poseer y que le hará superar cualquier inconveniente.

¡No!

… No se apegue a ninguna Religión, porque estará negando la grandeza de Dios.
… No se apegue a este mundo, porque estará olvidando la grandeza del Universo.
… No se apegue a la belleza de su cuerpo, porque no trascenderá a Dios.
… No se apegue a su espiritualidad como esos monjes tibetanos que se alejan de la realidad, porque terminará solo y perdido en sus mensajes celestiales.
… No se apegue al dinero porque, sin quererlo,  les quitará a los demás.

 

 

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad