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La violencia de los paramilitares | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-16 05:00:00

La violencia de los paramilitares

Es un axioma el que los crímenes que ante las autoridades han aceptado haber cometido los paramilitares, representan solo una parte de los que realmente llevaron a cabo durante los últimos 20 años, inundando al país de sangre y todo tipo de vejaciones.
La violencia de los paramilitares

Por eso la noticia que el 13 de julio publicó Vanguardia Liberal, basada en declaraciones dadas por el fiscal Luis González, jefe de la unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía General de la Nación, es la más importante de tal día en el país (extrañamente ignorada por la prensa bogotana) y pone sobre la mesa de debates públicos el monstruo de crímenes de lesa humanidad que ha sido tal actor del conflicto interno armado.

Las confesiones hechas ante los fiscales suman 21 mil asesinatos, 1800 desapariciones forzosas, el desplazamiento violento de millares de familias, torturas a miles de colombianos anónimos, secuestros, numerosos delitos de violencia sexual a campesinas y mujeres de remotos poblados, repetidos actos de corrupción a nivel municipal y departamental, reclutamiento de menores. Macabra lista de actos de terror que habría generado la más honda crisis y repulsa en cualquier país del mundo pero que debemos admitir con rubor, con indiferencia la hemos recibido como si ella fuera una noticia más.

Pero la indiferencia no nos cura de sus terribles consecuencias. La violencia ha inundado al país de miseria y ésta, a su vez, ha disparado la inseguridad ciudadana.

¿Por qué no nos ha escandalizado tal sumatoria de crímenes? Porque los campesinos, viudas, huérfanos y víctimas que han logrado huir del teatro de los acontecimientos lo han hecho calladamente, en forma individual o en pequeños grupos familiares, comiéndose cada cual su propio horror y trauma y las carreteras y caminos no se han inundado de largas filas de personas famélicas, con sus escasos haberes al hombro, seguidos de niños macilentos. El no haber sido tal diáspora un acto masivo, ha hundido en la impunidad tan horribles crímenes de lesa humanidad. Pero lo que ha ocurrido es inenarrable.

Los millares de actos de violencia cometidos por los paramilitares y la guerrilla, han provocado que cerca de tres millones seiscientos mil compatriotas hayan sido violentamente desplazados de sus lugares de origen y entornos sociales. Es decir, el éxodo obligado de cerca del 8% de la población colombiana, el que es mayor al que ha habido en Iraq, o en Sudán, o en el Congo, o en Somalia, según el informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

El impacto económico, sociológico y familiar de tal drama no ha sido medido suficientemente. Y no se soluciona tomando medidas de política asistencial.
La herencia de tal apocalipsis son dos o tres generaciones de miseria e inseguridad social, pues cada desplazado lleva sobre sus espaldas el que él, sus hijos y probablemente sus nietos queden excluidos del proceso productivo. Así, el drama durará todo el siglo XXI.

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