La vanidad | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-16 05:00:00

La vanidad

Se cuenta de Don Pedro Segundo, emperador del Brasil, que compadecido de ver tantos pobres, enfermos y desamparados que andaban tirados por las calles o mor铆an abandonados en m铆seras casuchas, se hizo el prop贸sito de levantar en R铆o de Janeiro un gran hospital y asilo para poder dar cabida a todos los necesitados: para esto acudi贸 a los buenos sentimientos de su pueblo.
La vanidad

Pero el pueblo no respondi贸 al llamamiento como 茅l esperaba y los ricos se hicieron de o铆do sordo. 驴Qu茅 hizo entonces el monarca? Conociendo los deseos de los ricos plebeyos en acceder a un t铆tulo nobiliario y aparecer en placas, mand贸 proclamar un preg贸n en el cual se dec铆a que todos los que aportaran una cantidad considerable de dinero para fines ben茅ficos, ser铆an condecorados por el Emperador con t铆tulos nobiliarios de marqueses, duques y condes seg煤n fuese la cantidad del donativo. Adem谩s, todos los oferentes ser铆an homenajeados quedando inscritos en una gran placa de m谩rmol en la entrada del nuevo hospital 聳 asilo de beneficencia.

Muy pronto se llen贸 la lista y levantar el hospital 聳 asilo fue cosa de poco tiempo. El d铆a de su inauguraci贸n, fue grande la expectativa por ver la gran placa de m谩rmol cubierta en terciopelo rojo, puesta en la entrada. Cuando Don Pedro devel贸 la placa todo el pueblo pudo leer estas palabras en letras de oro: 聯vanitas Humana, miseriae humanae聰, (que significa 聯la vanidad humana a la miseria humana聰). Don Pedro Segundo le dio una gran lecci贸n de humildad a su pueblo cuando puso esa placa en el hospital 聳 asilo de R铆o de Janeiro.

Realmente en la sociedad moderna desde un an谩lisis sociol贸gico, el problema fundamental es el de la pobreza que es en realidad la angustia del mundo moderno. Gran n煤mero de hijos de Dios aguantan hambre y sufren las consecuencias de la avaricia y el ansia de tener que en realidad se da entre todos los seres humanos, pero lo triste de todo es que ni el gobierno, ni los empresarios, ni las mal llamadas asociaciones de caridad, hacen algo realmente claro en este sentido. El consumismo avanza con rapidez de v茅rtigo. Y no hay barreras que lo detengan; sus armas son invencibles: Hay injusticia social, distributiva, salarial y especialmente peque帽os grupos de ricos que viven en la opulencia mientras a su alrededor se padece necesidad.聽聽 聽

Mientras el mundo avanza en el progreso, los ricos son m谩s pocos cada d铆a pero m谩s ricos y los pobres son cada d铆a m谩s numerosos y m谩s pobres.
Hay mucho derroche por todos lados. Andamos como el cangrejo. 驴Nuestro compromiso nos deja dormir tranquilos?

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