Estados Unidos se despide a Walter Cronkite, un periodista irrepetible | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-18 19:34:22

Estados Unidos se despide a Walter Cronkite, un periodista irrepetible

Los medios de comunicación estadounidenses se encuentran hoy de luto tras la muerte del periodista de televisión Walter Cronkite, quien marcó una época con sus crónicas y de quien todos coinciden será irrepetible.
Estados Unidos se despide a Walter Cronkite, un periodista irrepetible

Las distintas cadenas de televisión se han apresurado hoy a emitir programas y homenajes especiales a este periodista, que anunció al mundo la muerte del presidente de Estados Unidos John Kennedy, la llegada del hombre a la Luna y la imposibilidad de una victoria estadounidense en Vietnam.

Su fallecimiento a los 92 a√Īos, dado a conocer la pasada noche, ya hizo que los informativos vespertinos dedicaran la mayor parte de su contenido a la muerte del hombre "m√°s fiable de Estados Unidos", como se le lleg√≥ a conocer.

Desde entonces no han dejado de lloverle los tributos, con el presidente estadounidense, Barack Obama, a la cabeza.

Una hora después de conocerse la noticia, Obama recordó del periodista: "Fue alguien en quien podíamos confiar para que nos guiara a través de los temas más importantes del día, la voz de la certeza en un mundo incierto".

Por su parte, la Nasa recordó hoy la cobertura de Cronkite de la llegada del hombre a la Luna.

"Desde los primeros días del programa espacial, Walter llevó la excitación, el drama y los logros de los vuelos espaciales directamente a nuestros hogares", explicó el administrador de la agencia, Charles Bolden.

Sus colegas y sucesores hablan, por su parte, de un maestro de reporteros, alguien a emular pero inimitable.

No era sólo su característico mostacho, su voz tranquila o la muletilla "and that's the way it is" ("y así es") con la que terminaba sus boletines.

Era también otra época, una en la que apenas existían tres cadenas de televisión en Estados Unidos . -en muchos otros países había que considerarse afortunado si había una, o como mucho dos-, el concepto de Internet era pura ciencia ficción y el acceso a la información era mucho más limitado.

Como recuerda hoy el crítico de periodismo Howard Kurtz en The Washington Post, fue "una era en la que un presentador podía presumir de contar al país -sin contradicciones de los bloggers, las redes sociales u otros críticos implacables- que lo que acababa de contar era efectivamente el retrato exacto de la realidad".

Era también una época en la que una sola cadena de televisión contaba con tanta audiencia ella sola (20 millones de personas para la CBS en los tiempos de Cronkite) como hoy el total de los programas de noticias en las emisoras en abierto.

O, como explica Alessandra Stanley en The New York Times, "cuando Cronkite era el n√ļmero uno, las noticias del telediario nocturno importaban. Ahora los universitarios obtienen su informaci√≥n de los blogs y Comedy Central (una cadena dedicada a los programas c√≥micos), no CBS. Las familias no se re√ļnen a cenar delante del telediario".

No cabe duda, pese a todo, de que Cronkite marcó una época. Este periodista, formado en una agencia de noticias, UPI, donde aprendió el valor de la rapidez y la concisión, informó al país de la muerte de Kennedy en 1963 tras sofocar un sollozo.

Su manera de presentar las noticias, llana, como si mantuviera una conversaci√≥n con el p√ļblico, quebr√≥ moldes cuando los presentadores de entonces se limitaban a leer un gui√≥n r√≠gidamente.

"Oh Boy!" -una exclamación de asombro que podría traducirse libremente como "¡hala!"- fueron las primeras palabras con las que transmitió al mundo la llegada del hombre a la Luna el 20 de julio de 1969.

Una visita a Vietnam le llevó a concluir que Estados Unidos no podía ganar esa guerra. Pocos días después, el presidente Lyndon B. Johnson anunció que no concurriría a la reelección. "Si he perdido a Cronkite, he perdido al estadounidense medio", comentó entonces.

Las cr√≥nicas de Cronkite se hicieron a√ļn m√°s imprescindibles durante la d√©cada de 1970, en pleno esc√°ndalo Watergate, para tratar de entender la complejidad de esa trama, que acab√≥ con el mandato del presidente Richard Nixon.

El periodista se vio obligado a jubilarse muy a su pesar a los 65 a√Īos, en 1982. Continu√≥ siguiendo las noticias asiduamente y critic√≥ con dureza los recortes en las redacciones de los informativos.

La muerte le lleg√≥ a ra√≠z de una enfermedad degenerativa cardiovascular que se le hab√≠a diagnosticado hace algunos a√Īos, indic√≥ CBS, al anunciar la muerte de este gigante del periodismo.

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