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De Manta a Palanquero | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-19 05:00:00

De Manta a Palanquero

De Manta a Palanquero

O  en todo caso esos son los argumentos que el gobierno ha empezado a esgrimir para mostrarnos que el asunto es inocente o, mejor, para pintarlo como un regalo de Washington a su mejor aliado en la región. Y en efecto: Colombia más que nunca necesita de los dólares y de las fotos aéreas para acabar de acabar con las guerrillas.

Pero el traslado no se produce por escogencia del Pentágono. Ni su intención es profundizar la guerra contra las Farc. Todo lo contrario: Correa expulsó a los gringos del Ecuador y la ayuda militar para Colombia está, como sabemos, en proceso de finalización. Estos dos hechos simples desbaratan la idea de que estemos ante un trasteo inocente que se hace en interés  principal de Colombia.   

Las bases de Palanquero, Apiay y Malambo serán pues usadas por EU en interés principal de EU. Y esto naturalmente las convierte en parte de la red de vigilancia y eventual intervención que Washington mantiene en el hemisferio y que incluye las bases de Guantánamo, Palmerola (Honduras), Aruba, Curazao y Salvador, además de 17 estaciones de radar, una de seguimientos de misiles y otras instalaciones militares en Antigua, Bahamas y Perú.

Los documentos oficiales del Pentágono dejan en claro que los propósitos de su presencia en Centro y Sur América son tres: interdicción del flujo de narcóticos; control de migraciones ilegales y acceso a los “recursos estratégicos, petróleo en primer lugar”.     

Y es aquí donde entran las dos “pequeñas diferencias” entre Manta y las bases en Colombia. Una es que el radio de intervención operativa se amplía desde una zona del Pacífico a toda América del Sur. Otra es que el convenio de 1999 con Ecuador se hizo para perseguir la droga, mientras que Colombia oficialmente se apresta a suscribir un “acuerdo de cooperación contra el narcotráfico y el terrorismo”.

Terrorismo de las Farc, piensa Colombia. Pero en la geopolítica mundial, el terrorismo es una cosa muy distinta, es la palabra que en el siglo XXI se utiliza para satanizar a todos “los enemigos de la libertad”, es decir, a los enemigos de Estados Unidos. Y esto convierte el inocente traslado de unos aviones en una dura jugada dentro del ajedrez político del hemisferio.

Chávez había sacado a la DEA de Caracas, Correa adelantó en dos meses la salida de los gringos y  Evo les negó el acceso a una base en Cochabamba. Es más: las constituciones recientes de los tres países expresamente prohíben la presencia de bases extranjeras dentro de su territorio. No es raro pues que a Uribe ya lo hayan tildado de “traidor a la patria”.  

El anuncio llega además en el momento de máxima tensión con Ecuador y allá fue percibido como un nuevo desplante de Colombia. Desplante que se extiende a todos los gobiernos latinoamericanos de  izquierda, que tiene implicaciones delicadas en nuestra relación con Venezuela (porque Chávez  dice que los gringos planean invadir o asesinarlo) que a Brasil le preocupará como no lo hacía Manta y que le pone dientes militares al eje Bogotá-Panamá-México en contra de la izquierda.

Y es porque estamos ad portas de un cambio de 180 grados en nuestra relación militar con EU. Hasta ahora eran “asesores” y “contratistas” que ayudaban a nuestras Fuerzas Armadas. Desde ahora serán pilotos y comandos que usarán a Colombia como base para las operaciones que EU realice en los demás países de América Latina. Ojalá que no pase.

 

 

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