Temas Urbanos | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-20 05:00:00

Temas Urbanos

El terror.- La Fiscalía (Unidad de Justicia y Paz) informa que, en tres años, los paramilitares confesaron 21 mil homicidios por los cuales pagarán penas máximas de 8 años; que de los 26 mil hechos criminales admitidos por “desmovilizados” -reclutando menores, desplazando campesinos, torturando, secuestrando, extorsionando, cometiendo violencia sexual, hurto, robo de tierras, etc.-, el 85% son desapariciones forzadas; solo se han encontrado 2.329 cadáveres, porque fueron desaparecidos en fosas comunes (1.906), hornos crematorios y piras, descuartizados con motosierras y machetes, lanzados al río y hasta en rituales de antropofagia. Han documentado 246.000 acciones criminales entre 1987 y 2005, solo hay una persona condenada y 14 esperan sentencia.
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Nada más “el iguano” aceptó, con el cinismo que cría la impunidad, según A. Molano, haber asesinado 2.000 personas y Mancuso 800 crímenes. Terror y horror de proporciones que los mismos colombianos, dopados, no captamos en la magnitud de genocidio contra la humanidad, como se viene haciendo en el exterior.
Es tal el amancebamiento con el terror, que mientras estas cifras se divulgaban, advirtiendo que “el horror puede ser mayor porque faltan muchos homicidios por confesar”, recibía más prensa la fuga de unos hipopótamos y el lloriqueo de la hija de M. Jackson.

Nos estamos acostumbrando a vivir con la barbarie y la mejor prueba está en que, ante semejante tragedia nacional, no pasa nada. Escándalo tras escándalo hasta crear la costumbre, para llegar a la nebulosa y la pasividad total, parece ser la consigna. Tanta criminalidad viene siendo amparada por el Estado, con participación de sus militares, del gobierno gringo y de la clase dirigente del país que ellos llaman patria. Sus “refundadores” no tuvieron obstáculos éticos ni morales para que sobre el terror se montara, con votos del paramilitarismo, un régimen de cosmovisión única basada en que los “buenos” tienen derecho al uso de la violencia más extrema para quedarse con el poder porque son la “verdad”.

Algo de ascendiente religioso, rezanderos como son, razón de más para no excluir de esta responsabilidad macabra a la iglesia católica, ahora que solo se atreven a decirle al príncipe que vaya a descansar, mientras lo reemplazan otros con idéntica concepción del Estado y del gobierno, para que vuelva a sus andadas en 4 años. Con un país así ¿cómo se atreven a pedirnos patriotismo y defender las instituciones?

ADENDA: La Casa del Libro Total, hermosamente reconstruida y placenteramente acogedora, es un ejemplo de responsabilidad social empresarial en serio, por seguir.

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