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Bonos y euforia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-21 05:00:00

Bonos y euforia

Bonos y euforia

Se negocian en los mercados de capitales, por lo que tienen garantizada una buena liquidez. Quienes los compran, evalúan, el riesgo (que en general es mínimo porque son obligaciones que se pagan con alta prioridad en caso de quiebra), el plazo y la tasa de interés.

Su valor empresarial radica en que le permite a quien los emite, obtener recursos económicos a tasas reducidas (menores mientras mejor sea, la calificación de riesgo) y a plazos largos.

Las acciones son otra cosa; son participación en la propiedad de la empresa que se pierde en caso de quiebra. Son útiles en la conformación y financiación de la empresa, porque no constituyen deuda; y apetecidos por los inversionistas en la medida que estos perciban solidez (bajo endeudamiento y buenas utilidades), crecimiento, valorización y facilidad de comercializarlas.

En general hay cierta libertad para emitir bonos, pero las acciones son establecidas al inicio de operaciones bursátiles, y no es posible crear nuevas, pues su valor depende de su número, y quedan en gran medida, en poder del público que mercadea con ellas; aunque las empresas suelen reservarse un buen número.
En el país apenas se está desarrollando la cultura corporativa, porque hay un cierto celo de los dueños en compartir la propiedad de las empresas, y un gran temor de los ciudadanos a ser defraudados.

No obstante entre las que ya entraron al mundo corporativo, suele presentarse cierta euforia cuando colocan bonos en el extranjero (caso actual de Ecopetrol y en ciertas ocasiones del gobierno), porque transmite confianza en sus dirigentes. Pero la verdad es que se trata de endeudamiento externo, expuesto al riesgo de devaluación (más para el Gobierno que recauda en pesos, que para la trasnacional petrolera, que exporta) y hay que ofrecer tasas atractivas (proporcional al riesgo) a los inversionistas.

Como caso positivo, Ecopetrol colocó en Londres y Nueva York, 1.500 millones de dólares en Bonos a 10 años (la demanda fue de 8 mil millones), a una tasa de menos de medio por ciento por encima de los bonos del Tesoro de Estados Unidos -un poco menos por encima de los de Petrobrás- lo cual es considerado un hito en la historia empresarial del país, que con seguridad le abrirá el camino a otras.

Y el caso extremo de euforia negativa, se presentó hace unos años, cuando siendo ministro de Hacienda el último de Defensa, colocó bonos en euros justo con la puesta en circulación de la moneda europea (rápidamente el euro pasó de menos de una fracción, a 1.5 dólares por euro). El resultado de esta colocación fue que el país adquirió deuda en euros baratos, y le tocó pagarla unos años mas tarde en euros caros. Los inversionistas debieron disfrutar muchísimo la euforia del ministro; el país lo lamentó, pero nada pasó.

Son las decisiones de este tipo (como otras en el campo jurídico) las que lo ponen a uno a pensar en si se toman por ignorancia (yo lo dudo, en este país hay mucho economista bueno), o porque, sin mayores riesgos legales, pues es muy difícil demostrar la mala fe, produce beneficios personales a quienes lo deciden.

 

 

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