La música colombiana merece respeto | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-09-02 16:11:59

La música colombiana merece respeto

Próximo a cumplir dieciséis años, Juan Manuel Araque Rueda cuenta con una hoja de vida que enorgullecería a cualquier veterano de la música:
La música colombiana merece respeto

estudios con destacados artistas nacionales e internacionales, premios en los más importantes certámenes de carácter nacional y un trabajo efectivo como gestor cultural, con un festival que, aunque no lleva su nombre, tiene su imagen como bandera, por la importancia que debe tener el hecho de ceder a los niños el escenario musical para la defensa de los valores colombianos.

Juan Manuel Araque es ya un adolescente con carácter y carisma, pero su trabajo en la música viene desde hace más de un lustro. Cuando habla, su porte se torna grande y maduro si se refiere a la música, o si habla de las dificultades que conlleva la organización de su Festival –gestado sólo como concierto, pero el apoyo oportuno y decidido de Ricardo Pinzón Knepper lo convirtió en el Festival Nacional Infantil de Música Colombiana, que la semana próxima llega a su cuarta edición–, o cuando afirma preocupado que los certámenes no tienen en cuenta a los artistas como debiera ser, sino que los relegan a segundos y terceros lugares, “como si no fueran ellos la esencia de estas actividades”.

Pareciera que el requinto y Juan Manuel hubiesen nacido juntos, y cuando se encuentran en la ejecución, el muchacho le habla con la mirada y le da más expresión sonora con su rostro, como exigiéndole todo lo que el instrumento puede dar. Desde que estaba muy pequeño sintió que dedicarle la vida a la música era responder al compromiso de dignificar al artista y a los valores culturales de Colombia; por eso, desde el 10 de abril de 2003, cuando se presentó por primera vez en público, combina sus clases de bachillerato con la música y la gestión cultural, y concentra su atención en el logro de sus propósitos, tan claros como las notas que logra en el requinto, limpias y rápidas, “porque la vida de hoy va muy rápido”, y, aunque recibe con sonrisa algunas críticas por la velocidad de sus ejecuciones, piensa que en los valores colombianos está el contexto de su trabajo presente y futuro. Y, como no todo ha de ser rigor, le dedica también tiempo al baile, pero eso sí, “que sea también música colombiana”.

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