Cuando los semaforos ten铆an vida propia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-26 05:00:00

Cuando los semaforos ten铆an vida propia

Una ola de recuerdos llega a la cabeza de Guillermo Su谩rez, Gerardo Hern谩ndez y Ram贸n Mart铆nez, cuando se les pide que relaten c贸mo era desempe帽ar la labor que hoy en d铆a cumple un sem谩foro. Ellos no contaban con luces en las manos y menos con un reloj para calcular el tiempo. S贸lo ten铆an las se帽ales humanas, esas que guiaban con los brazos y la postura del torso.
Cuando los semaforos ten铆an vida propia

Guillermo Su谩rez, un hombre de 64 a帽os, recuerda c贸mo por medio del deporte encontr贸 un espacio dentro de la Direcci贸n de Tr谩nsito y se hizo controlador.
Eso fue a finales de 1968, a sus 26 a帽os, cuando entr贸 como refuerzo a la selecci贸n de f煤tbol de esta entidad. 聯Por medio del juego me di a conocer.
Finalmente, sal铆 de un trabajo que ten铆a como supervisor, me emplearon como auxiliar de guardia y pas茅 a ser controlador del tr谩nsito聰, coment贸 Su谩rez.
Cuando inici贸 su labor como controlador era acompa帽ado por siete personas, quienes regulaban el tr谩nsito montados en unas tarimas techadas de un metro de altura.

聯Como no exist铆an sem谩foros, pues s贸lo llegaron hasta 1970, nosotros hac铆amos esa labor, bastante respetada en esa 茅poca. 脡ramos los encargados de dar paso y nuestras manos eran el color rojo, amarillo y verde que hoy existe en las esquinas聰, describe.

Tambi茅n recuerda que antes de llegar a Tr谩nsito, un grupo de ocho alf茅rez amigos transitaban por la ciudad en una patrulla. 聯Era un carro Dodge, modelo 54, la famosa patrulla que era conducida por uno y empujada por el resto聰, (r铆e a carcajadas).聽

聯Los turnos eran de 12 horas. Control谩bamos durante una hora y descans谩bamos, pues esta labor nos produc铆a mareos y cansancio f铆sico聰, asegura.

聯Hab铆a personas que aguantaban y otras no. A m铆 me bajaron dos veces por los mareos, otras porque los carros se quedaban sin frenos, me golpeaban el caj贸n y volaba lejos. Afortunadamente, casi todos los controladores 茅ramos deportistas y ten铆amos agilidad para 聭volar聮. Nunca me pas贸 nada聰, cuenta.

Pero el compromiso de Gustavo no s贸lo era con el tr谩fico, era con la vida de los transe煤ntes y la seguridad en las v铆as, pues la gente estaba acostumbrada a obedecer a los agentes.聽

聯Cualquier se帽al mal hecha ocasionaba accidentes. Uno deb铆a tener seguridad para hacer la se帽ales y para los conductores deb铆an quedar claras cosas como: si yo estaba en posici贸n de frente y de espaldas a los veh铆culos, no pod铆an pasar聰.

Su trabajo como 茅l dice, era digno de mostrar. 聯Me gustaba mucho mi labor y la hac铆a con seriedad y honradez聰.
聯En esa 茅poca nadie pod铆a ofrecerle a usted un peso porque eso era visto como un insulto. Nosotros lo que hac铆amos era hablar con el conductor y decirle que no volviera a cometer la infracci贸n聰.

Gonzalo Su谩rez alcanz贸 a ser Jefe de Escuadra y a entrenar a muchos de los que hoy son agentes de tr谩nsito. Durante sus largas jornadas recuerda que en sus manos cayeron infractores como el secretario de Gobierno聽 y el director del Intra de esa 茅poca.

聯Al del Intra lo agarr茅 por medio de un radar que ten铆amos. No le gust贸 mucho, pero la ley era para todos. Lo 煤nico que le dije fue 聯conmigo no pelee, es su culpa聰, narr贸.

Finalmente, cerr贸 su ciclo de trabajo en 1983 y se dedic贸 al negocio del transporte. Ahora, de vez en cuando se pasea en bus urbano y mira atento el cambio de luz. 聯Definitivamente la velocidad nos est谩 consumiendo聰, asegura.

30 a帽os entregado a la labor en las v铆as

聯He sido testigo de los cambios de la ciudad. Esto me llena de orgullo聰, asegura Gerardo Hern谩ndez Barajas, Comandante Operativo de la Direcci贸n de Tr谩nsito, quien desde hace tres d茅cadas est谩 vinculado a esta instituci贸n.

Lleg贸 el 1潞 de febrero de 1979 como agente. Recuerda con particularidad que a finales de la d茅cada de los a帽os 70, los controladores de tr谩nsito usaban linternas y ponchos en las noches.

聯Ubicaban las tarimas en la calle 24 con carrera 15, la carrera 21 y 22 con avenida Quebradaseca, la diagonal 15 con calle 56 y la carrera 33 con 34, en las horas pico. Para esa 茅poca ya exist铆an algunos sem谩foros, pero cuando el sistema colapsaba nosotros est谩bamos listos para esta labor聰, explica.

Como Guillermo Su谩rez, Gerardo recuerda que muchas veces tuvo que salir corriendo al ver una llanta rodando hac铆a la cabina o al sentir el golpe de un veh铆culo. 聯Ten铆a que saltar de la caseta y huir聰, asegura. La ventaja de estar en la caseta era que los agentes se proteg铆an del sol y la lluvia, y ten铆an altura. 聯Est谩bamos a un metro sobre el nivel de la calzada. Esto daba la facilidad para hacer los giros de los brazos聰.

Gerardo recuerda que alterno a su 茅poca como controlador, tambi茅n pudo conducir una de las motocicletas Harley Davidson que llegaron en 1974, de 1200 cent铆metros c煤bicos.

La formaci贸n como agente en esa 茅poca se basaba en el C贸digo Nacional de Tr谩nsito de 1970. All铆 estaba todo lo relacionado con el tema de las infracciones y la regulaci贸n vial.

聯La mejor formaci贸n que puede recibir un agente es la de sus superiores, las personas que m谩s tienen experiencia. El paso del tiempo tambi茅n lo forma a uno. Por ejemplo, no hay un tiempo espec铆fico para dejar pasar los veh铆culos. Esto lo indica el flujo de carros聰.

La reacci贸n de la gente y la tranquilidad de la ciudad son algunos de los recuerdos que mejor conserva Gerardo. 聯La ciudad era m谩s peque帽a, eran menos habitantes. En esa 茅poca exist铆an unos 20 mil veh铆culos, ahora son m谩s de 300 mil聰.

聯Nosotros ten铆amos el control de laa ciudad聰

Ram贸n Mart铆nez Garc铆a cuenta que a los 22 a帽os entr贸 a la Direcci贸n de Tr谩nsito y que en medio de sus labores, actu贸 como controlador del tr谩fico. Llegaba a las 11:30 de la ma帽ana a las esquinas de la carrera 15 con calle 24 y 56, as铆 como a la avenida Quebradaseca, a montarse en la caseta a imponer el orden en la v铆a.

聯La聽 aceptaci贸n de la gente era buena, el que ten铆a el control era uno. Bueno, eso si se sab铆a regular el tr谩nsito de veh铆culos聰, asegura.
聯Cualquier orden que se le diera a una persona, fuera verbal o con las se帽ales personales, era respetada聰, a帽ade.

Sin embargo, exist铆a uno que otro transe煤nte travieso. 聯Recuerdo a un se帽or que un d铆a se me acerc贸, se agarr贸 de mi bota y empez贸 a molestarme. Yo estaba controlando los veh铆culos y no pod铆a hacer nada聰.

Hoy, a sus 55 a帽os, sigue siendo alf茅rez y tambi茅n desarrolla la labor de perito auxiliar. Al hablar de la reorganizaci贸n de la ciudad, Ram贸n Mart铆nez asegura que ha mejorado mucho. A pesar de esto, ya no hay v铆as para tantos veh铆culos, dice.

Cuando lo importante era la calma y no la velocidad

La historia de la movilidad en Bucaramanga ha estado marcada por distintos momentos. Uno en especial, fue la llegada en 1920 del primer veh铆culo a la ciudad, que聽 como dato curioso, era alquilado por las prostitutas que trabajaban en la Quebradaseca para ser paseadas por sus clientes.

Seg煤n el historiador Emilio Arenas, el veh铆culo fue armado en la calle 33 con carrera 13, en el taller de Hakspiel. 聯El carro sali贸 como una novedad y lo llamaban 聭El demonio negro聮. Al poco tiempo lo empezaron a alquilar las prostitutas y esto fue inconcebible para el cura y las se帽oras de bien. Fue entonces cuando el Alcalde de la 茅poca puso la primera norma de tr谩nsito: 聯En adelante queda prohibido montar en carruaje y automotores a mujeres de reconocida mala vida聰.

En los a帽os 60, Bucaramanga gozaba de un clima agradable, sin ninguna congesti贸n. La ciudad depend铆a de cosas que se estaban gestando, como el desarrollo de la v铆a hac铆a el mar luego del colapso del sistema de transporte por el r铆o Magdalena y los Ferrocarriles Nacionales.

Tambi茅n se daba el auge de las empresas transportadoras y la apertura de talleres en zonas como San Alonso, donde se logr贸 abrir 1500.
Esto gener贸 que la sociedad, en especial la clase media, comenzara adquirir carros, veh铆culos y la ciudad se empez贸 a llenar.
En esa 茅poca no exist铆an sem谩foros, pero hubo gran civismo. 聯Un agente de tr谩nsito era un 聭se帽or聮. Era incorruptible, en el resto del pa铆s se dec铆a: 聭no se transan聮, explica Arenas.

Hasta 1960 el tr谩nsito fue muy poco. Los agentes del tr谩nsito no se met铆an en nada m谩s que en su labor. 聯Los ladrones de la 茅poca robaban en el mercado y sal铆an corriendo. Pasaban por el lado de los agentes que estaban en las casetas, pero estos no los persegu铆an y no se bajaban, pues su funci贸n no era esa. Sin embargo,聽 la gente les reclamaba聰.

La carrera 15 era la arteria principal para atravesar la ciudad de sur a norte. El ritmo de los automotores era lento y a pesar de esto, surgi贸 la primera ruta de bus: Chapinero-San Mateo, que iba por toda la carrera 15 y pertenec铆a a la empresa Trascolombia.
聯Los veh铆culos se pod铆an contar en unos cuantos centenares y los buses eran pocos, con puertas de madera. Eran Studebaker, con carrocer铆as hechas en Bucaramanga, sin puerta trasera聰, comenta el historiador.

Otros de los protagonistas en la v铆a fueron los taxis, que no circulaban por la ciudad sino que permanec铆an en los parques.
聯Uno de los puntos de encuentro era el parque Garc铆a Rovira. Uno pod铆a pedirlos al n煤mero 2112. Era raro que las personas contrataran un taxi; sin embargo, recuerdo que cuando ni帽o nos mandaban a buscarlos a pie. Luego el veh铆culo se regresaba hasta el lugar y el taxista nos daba dinero para los helados聰, comenta Arenas.

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