Las mujeres que recorren los pasos del Libertador | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-26 05:00:00

Las mujeres que recorren los pasos del Libertador

Con la fortaleza de un hombre, pero con la dulzura propia de su género, tres valientes mujeres se le miden a recorrer los pasos de la gesta libertadora de 1819. En medio de los 300 carabineros que integran el grupo de caballistas están ellas, demostrando que cuando se quiere lo que se hace, no hay diferencias.
Las mujeres que recorren los pasos del Libertador

Ese es el caso de Mireya Amarillo Centeno, intendente jefe de la Escuela Nacional de Carabineros y de las patrulleras Diana Carolina Galvis Oviedo y Andrea Paola G√≥mez. Las tres acompa√Īan el nutrido equipo de polic√≠as y militares que hace una semana dieron inicio a la ¬ĎRuta de la Libertad¬í.

Para la intendente Amarillo, quien se distingue por su buen sentido del humor, es una gran alegría recordar la primera vez que escuchó hablar de dicha caravana. Sin tener claro de lo que se trataba, supo que quería estar ahí y que tendría que trabajar fuerte para sortear una actividad hecha, aparentemente, para hombres.

Fue as√≠ como, pese a los pron√≥sticos de sus compa√Īeros que auguraban un seguro fracaso, Mireya comenz√≥ un fuerte entrenamiento para entrar al selecto grupo que desde hace una semana surca las monta√Īas colombianas, recordando los pasos del Libertador, Sim√≥n Bol√≠var.

Como lo habr√≠a hecho entonces Manuelita S√°enz, esta mujer de 37 a√Īos, contextura delgada y piel morena, mont√≥ a caballo durante los √ļltimos tres meses por los cerros de Bogot√°, para ¬ďno desfallecer cuando de verdad tuviera que enfrentarme a la geograf√≠a nacional¬Ē.

Con casi 15 a√Īos en la Polic√≠a, la uniformada tuvo clara su responsabilidad y logr√≥ ser una de las tres mujeres que cabalgan en honor a la gesta libertadora.
¬ďNo ha sido f√°cil. Es obvio que los hombres tienen m√°s fortaleza f√≠sica, pero aqu√≠ estamos demostrando que nosotras tambi√©n podemos¬Ē, dice durante uno de los recesos de la cabalgata.

Mientras alista la silla de ¬ĎPegaso¬í, el caballo asignado para la traves√≠a, cuenta c√≥mo ha sido enfrentarse al recorrido, m√°s cuando al tercer d√≠a de traves√≠a un ataque del Eln acab√≥ con la vida del subintendente Jimmy T√©llez, de 26 a√Īos de edad.
¬ďSe requiere de un gran esfuerzo f√≠sico. El binomio (jinete y caballo) tiene que lograr entenderse tan bien, que en caso de emergencia los dos puedan saber qu√© hacer¬Ē.

Ese concepto de emergencia, s√≠ que lo tienen presente. Por eso agradece la ayuda de sus compa√Īeros de ruta, quienes, lo repite cada vez que puede, ¬ďson los hombres m√°s maravillosos del mundo¬Ē.

¬ďPodr√≠amos decir que gracias a Dios somos las consentidas. Ellos est√°n cada d√≠a pendientes de nosotras y de nuestro bienestar, siempre llevamos presente el lema de la instituci√≥n: ¬ĎTodos con el mismo coraz√≥n¬í ¬Ē.

Unidos por la profesión

El honor de estar en la primera ¬ĎRuta Libertadora¬í, que organiza el Gobierno, no s√≥lo es de ella. Mireya se le midi√≥ al reto junto a su esposo, el intendente Luis Enrique Castro, con quien lleva 13 a√Īos de matrimonio.

Se conocieron en medio de la vida policial y desde el primer momento ¬ďsupimos que estar√≠amos juntos toda la vida¬Ē.
La pareja tiene dos hijos, una ni√Īa de ocho a√Īos y un ni√Īo de cuatro. ¬ďAmbos son los m√°s orgullosos de que estemos ac√°¬Ē, relata Luis Enrique, mientras le ayuda a arreglar el malet√≠n de campa√Īa a su esposa.

¬ďD√≠a a d√≠a les contamos c√≥mo va la ruta y ellos cada noche incluyen en sus oraciones a los polic√≠as. Est√°n orgullosos de sus pap√°s¬Ē, dice la intendente Amarillo.

Nadie considera esa relaci√≥n como un obst√°culo para el normal desarrollo de la gesta de los carabineros. ¬ďEs una gran mujer. Muy profesional y hecha para grandes cosas. Nunca he tenido problemas y menos que tengan que ver con su relaci√≥n con Juan Enrique¬Ē, dice el coronel Jos√© Gerardo Acevedo, director de la Escuela Nacional de Carabineros.

Por el contrario, asegura que se la llevan muy bien y en ocasiones parecen m√°s ¬ďuna pareja de excelentes amigos, que un matrimonio¬Ē.

¬ďEs un lujo estar aqu√≠¬Ē

Junto a Mireya cabalgan las patrulleras Diana Carolina Galvis Oviedo, de 26 a√Īos, y Andrea Paola G√≥mez, de 24; ambas se distinguen en el grupo por ser las menores, pero no las menos aguerridas.

¬ďAlgunos dicen que somos malgeniadas, pero en realidad nos gusta hacer las cosas bien y no queremos que la condici√≥n de g√©nero nos limite ciertas actividades¬Ē, explica Diana Carolina, quien adem√°s sostiene que en su bolso de campa√Īa jam√°s le falta un kit de arreglo personal, ¬ďcomo a cualquier mujer¬Ē.
 
Ambas permanecen la mayor parte del tiempo juntas y saben que es un lujo recorrer los pasos del Libertador. ¬ďEsto no s√≥lo es una bonita actividad. Es tambi√©n una oportunidad para demostrar el valor que existe dentro de cada una de las mujeres colombianas¬Ē, dice Diana.

En sus pocos ratos libres, las jóvenes uniformadas cuentan cómo salen de compras, visitan a sus familias, comparten tiempo con sus novios y dedican una que otra hora al salón de belleza.

Andrea, un poco m√°s t√≠mida, pero igualmente valiente, asegura en voz baja que su mayor felicidad es cuando sus padres la llaman y le dicen que est√°n orgullosos: ¬ďEs emocionante ver la alegr√≠a que causas en quienes te rodean; esa es la verdadera recompensa¬Ē, manifiesta la joven patrullera, quien agrega que ¬ďcada vez ser√° m√°s frecuente ver a una mujer montada a caballo velando por la seguridad y tranquilidad del pa√≠s¬Ē.

Adem√°s de ser bonitas, fuertes y entregadas a su trabajo, Mireya, Diana y Andrea coinciden en algo m√°s: ninguna de las tres tiene duda de que si se volviera a presentar la oportunidad, surcar√≠a de nuevo las monta√Īas de Colombia para demostrarles al pa√≠s y al mundo el valor de ser mujeres.

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