Tramitología deja sin educación a 149 niños especiales | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-10 05:00:00

Tramitología deja sin educación a 149 niños especiales

Un total de 149 niños con necesidades educativas especiales y de escasos recursos económicos, que registran patologías como síndrome de Down, autismo y lesiones cerebrales, suman seis meses sin recibir educación y terapias de rehabilitación.
Tramitología deja sin educación a 149 niños especiales

¿La razón? La tramitología de la Alcaldía de Bucaramanga impide girar cerca de $350 millones para el programa, a pesar de que se cuenta con el dinero.

Estas personas, que en colegios del área metropolitana no son admitidas, esperan desde el pasado 15 febrero que comience el programa integral de educación en los grados de jardín, primaria y bachillerato, adecuado a sus expectativas educativas.

Tal iniciativa, avalada por el Ministerio de Educación, es liderada por la Secretaría de Educación Local, en alianza con la Caja Santandereana de Subsidio Familiar, Cajasan.

Por vincularse al proyecto los padres de familia sólo deben pagar al año $35.000. Este valor incluye el transporte desde la casa hasta el centro de educación, y viceversa. Los niños reciben además enseñanza especializada, valoración médica, terapias semanales con caballos (equinoterapia), refrigerios diarios y acompañamiento psicológico, entre otros servicios.

La inscripción de los niños que estudiarían este año se adelantó a finales de 2007. En ese proceso de registro, avalado por la Alcaldía de Bucaramanga, se levantó una base de datos con los nombres de los alumnos, su dirección y patología. En esa jornada, funcionarios de la Alcaldía de Bucaramanga anunciaron que sin demoras, en febrero de 2008, comenzarían el año escolar.

Así lo escucharon los padres de familia en diciembre pasado cuando se clausuró la primera experiencia de este programa y en la cual participaron 119 niños de los estratos socioeconómicos uno y dos, la mayoría residentes en barrios ubicados al norte de la ciudad.

Las clases y terapias del programa las asumió la Fundación de Rehabilitación y Educación “Con amor para los niños”, contratada por Cajasan dentro del convenio suscrito con la Alcaldía de Bucaramanga.

Gloria Suárez, madre de un niño con necesidades educativas especiales, quien reside al norte de Bucaramanga, aseguró que muchos padres creyeron en la promesa de la Administración Municipal y confiaron que sus hijos continuarían en el programa.

“Mi niño tiene retardo mental. En ninguna escuela me lo reciben. Los colegios especializados son muy costosos. Nosotros somos pobres. Él ahora se la pasa encerrado todo el día en la casa. Fui a preguntar por las clases a la Alcaldía. Me dijeron que en una semana empezaban.

Luego que en un mes. Así me tienen desde hace tres meses. Estamos en agosto y aún no pasa nada con las terapias y clases de los niños...”, afirmó Gloria.

Resultados del primer programa

La fisioterapeuta y directora de la Fundación de Rehabilitación y Educación “Con amor para los niños”, María Marcela Arterio Castro, rescató la importancia de brindar un acompañamiento permanente a estos niños catalogados como especiales.

“El 90% de ellos nunca perteneció a un proceso escolar. Suponemos que sus familias los mantenían encerrados en la casa o los sacaban a la calle para trabajar. Lo cierto es que no estaban estudiando.

“La gran mayoría de los niños cursaba el grado de prejardín y jardín. Es decir, apenas estaban iniciando el aprendizaje escolar. Nosotros tenemos la autorización del Ministerio de Educación para llegar hasta noveno grado de bachillerato. El proceso marchó muy bien. Este año los esperábamos para continuar con los avances que fueron debidamente documentados”.

Según certificados médicos y escolares avalados por la Alcaldía de Bucaramanga, los 119 niños especiales que el año pasado participaron del programa, lograron un porcentaje de evolución en terapias y aprendizaje del 40%.

“Las evaluaciones demuestra que se trata de niños muy competentes, pero que con anterioridad no tuvieron la oportunidad de ir a un salón de clases o recibir terapias. Lamentablemente este año no están estudiando. Puedo decir con certeza que el 90% de ellos permanece en la actualidad encerrado en la casa. Eso no es bueno. En caso de que regresen a nuestra institución, algunos seguramente presentaran retroceso en el aprendizaje”, puntualizó.

La Directora de la Fundación de Rehabilitación y Educación “Con amor para los niños” enfatizó que Cajasan tiene toda la voluntad, desde febrero pasado, de apoyar el proyecto. “Ellos nos dijeron que sólo esperaban la autorización de la Alcaldía de Bucaramanga para firmar el convenio”.

Al respecto, la gerente de Fondos Especiales de Cajasan, Jeannette Guerrero García, le dijo a Vanguardia Liberal que la caja de compensación está interesada en continuar el trabajo de enseñanza y terapias con los niños que registran necesidades educativas especiales de Bucaramanga.

“Estamos listos. Nos falta sólo oficializar el convenio con la Alcaldía de Bucaramanga. El año pasado se atendieron 119 niños y en esta vigencia podemos apoyar a los 149 estudiantes inscritos. Tenemos todo el interés de apoyar a estas familias de escasos recursos”.

¿Qué responde la Alcaldía?

El secretario de Educación Local, Luis Alfonso Montero Luna, aseguró que la demora en el inicio del programa obedece a trámites administrativos producto de la llegada de un nuevo alcalde.   

“Infortunadamente este convenio terminó el 31 de diciembre de 2007. Todo el mundo es conocedor de que cuando se inicia un nuevo periodo de gobierno es necesario cursar ciertos trámites para desarrollar proyectos. Uno de ellos es el Plan de Desarrollo.

Este documento se aprobó por el Concejo el pasado 31 de mayo. El pasado 18 de junio fue firmado por el alcalde, Fernando Vargas. El paso siguiente fue radicar este programa en el Banco de Proyectos Municipales. En esa etapa estamos...”.

Montero Luna admitió que los trámites afectan el desarrollo normal de educación de los niños con necesidades educativas especiales, pero “advirtió que no podemos pasar por encima de las normas. Esperamos que el programa se inicie este mes, con todos los niños”.

Sin embargo esta justificación no convence a Inés Ruiz, quien tiene una menor con retraso mental y carece de los recursos económicos para realizarle terapias especializadas o pagar la pensión y el transporte en una institución de carácter privado.

“Imagínese, la niña lleva todo el año en la casa. En varias ocasiones fui a la Alcaldía a preguntar qué pasaba. Allá me decían que muy pronto tendríamos noticias. Que ellos nos llamarían. Pero esta es la fecha y no ha pasado nada.

A ella, la niña, le gustaban mucho esas clases. A principio de año se ponía el uniforme y buscaba la lonchera. Se quedaba frente a la puerta esperando salir al colegio. Eso es muy duro. Me tocó esconderle el uniforme y la lonchera para que no se ilusionara más. Es una lástima que la Alcaldía no piense en estos niños...”, dijo con algo de rabia.

Las consecuencias en los niños

Para la psicóloga María González, un niño con necesidades educativas especiales requiere un proceso de acompañamiento integral, que desde luego involucre a la familia, pero también necesita esquemas terapéuticos adecuados a la especialidad que posea.

Tales procesos incluyen terapia física, fonoaudiología, psicología, pedagogía, terapia ocupacional, educación especial, entre otros.
Según la profesional, con estos procesos de acompañamiento se pretende potenciar las fortalezas que el niño tenga para intentar generar un buen nivel de integración, adaptación y adecuación al entorno en el cual se encuentra.

“Entre mas tarde se inicien estos procesos, o si son interrumpidos por alguna razón, las consecuencias para el niño son indescifrables. Un niño especial que no recibe tratamiento y acompañamiento integral pierde posibilidades significativas de aprendizaje (de acuerdo con su capacidad) que posteriormente son difíciles de superar”.

González agregó que interrumpir procesos de acompañamiento integral es “desastroso no sólo para el niño, que no logra comprender por qué no asiste a la terapia o que fácilmente puede retroceder en el aprendizaje básico que haya podido hacer, sino para su familia, dado que no poseerá estrategias de afrontamiento que le permitan suplantar las dinámicas desarrolladas en el esquema académico”.

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