Publicidad
Publicidad
Jue Dic 8 2016
20ºC
Actualizado 09:18 pm

Ciencia lúgubre | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-29 05:00:00

Ciencia lúgubre

Como suele ocurrir después del primer cimbronazo de una crisis financiera, en esta ocasión desde todas partes ha venido la pregunta: ¿Y por qué diablos nadie previó esta cosa? Vino después entre los académicos y los analistas de mercados una aguda controversia. Aparecieron gurús que reclaman haber diagnosticado y advertido a tiempo el proceso de contagio.
Ciencia lúgubre

En las actuales circunstancias  se exacerba otra discusión probablemente más relevante, relacionada con la utilidad social del pensamiento económico y de los economistas profesionales.  Es probable que nuevas escuelas de pensamiento, o mejor, nuevas versiones de las viejas escuelas, se tomen el poder en los centros académicos con capacidad de influir en la opinión pública.

Ahí está el caso de la teoría y la política fiscal; con déficit superiores al 10% en muchas naciones con economías grandes, un bando levanta cartelitos que dicen: El fin está cerca; sólo una violenta inflación podrá resolver los desequilibrios provocados por este pecado fiscal. Si los gobiernos y los congresos no vienen con una afilada hoz a cortar el gasto público, una crisis inflacionaria se apoderará del mundo entero, con todas sus consecuencias.

Pero el bando contrario se burla de los profetas del desastre inflacionario y sentencia que la actual posición fiscal es indispensable para evitar una depresión de la economía global. Esta escuela dice que así habremos ganado la batalla contra la inflación, sólo que dejando un reguero inmenso de víctimas del desempleo, del colapso del comercio y de la pérdida de valor de los activos.

Lo curioso (o lo lamentable, como usted quiera verlo) es que los portavoces y los abanderados de los ejércitos intelectuales en contienda no están pintados en la pared: Abundan las condecoraciones, los títulos profesorales vitalicios, los ganadores de Premios Nobel de Economía.

Así, no sorprende que los laicos duden del valor social de los clérigos del conocimiento económico.

En el ambiente hay, ahora mismo, hechos contradictorios;  desde el estallido de la crisis, los flujos financieros han ido masivamente en la dirección de Estados Unidos, en vez de abandonar el barco del país más endeudado y más deficitario del mundo y de la historia. Ello ha sido una bendición para el manejo de la coyuntura global. Pero, por otra parte, la moneda del Tío Sam pierde continuamente valor en todas partes del mundo. De hecho, desde mediados de 2002, el dólar se ha devaluado un 40% versus una canasta de las principales monedas. Por otra parte, a pesar de los signos de recesión en Estados Unidos, lo precios al consumidor subieron un 0.8% en junio: el alza más grande desde 1981.

En fin, la mejor opción de los economistas parece ser ahora la de andar al ritmo de los hechos sin correr el riesgo e hacer el ridículo como augures.  

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad