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Villanueva se cansó de las promesas | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-30 05:00:00

Villanueva se cansó de las promesas

La comunidad del barrio Villanueva, en Piedecuesta, se cansó de esperar las promesas incumplidas del gobierno local. En dos años de administración, la terminación de la obra pública de la fase I del salón múltiple de la Junta de Acción Comunal - restaurante comunitario, sigue en veremos.
Villanueva se cansó de las promesas

El escenario que, inclusive, cuenta con una valla a punto de caerse y en alto riesgo, muestra el estado de abandono en el que se encuentra hasta tal punto que se ha convertido en guarida de fumadores de alucinógenos y malhechores.

El presidente de la Junta de Acción Comunal, Martín Rojas, llamó la atención del Municipio, pues asegura que se hace necesario y urgente “que apliquen su voluntad administrativa como funcionarios públicos elegidos por el pueblo”.

La obra está anunciada desde 2006. Entonces, informaron los ciudadanos, se invirtieron más de $60 millones. Incluso “la junta cedió el lote para que lo construyeran y actualmente la obra está inconclusa; es más, tuvimos una reunión con el mismo alcalde en febrero recordándole su compromiso, y ya pasamos mitad de año y ni salón múltiple, ni restaurante, ni nada”, acotó Rojas.

Quizás los más afectados por el abandono, son varias familias cuyos predios colindan con la inconclusa obra, por la carrera 11, toda vez que “los delincuentes aprovechan cuando las viviendas están solas y se saltan a los patios y hurtan las casas, por eso el Municipio debe prestarle atención a esto, terminar la obra cuanto antes”, dijeron los ciudadanos Juan Carlos Ortíz y Rosa Martínez, quienes coincidieron con su queja.

Un parque hecho establo

Otra solicitud anunciada y en la que  piden que el Municipio actúe a través de la Secretaría de Gobierno,  es el control a la presencia de equinos y mulas que a gusto de sus dueños y sin importar las quejas de la comunidad, son dejados a rienda suelta en el parque Puerto Madero, en la carrera 12 entre calles 3 y 3A para que hagan allí sus necesidades.

Esta acción poco cívica, ha dejando un espacio público y de sano esparcimiento de la población infantil, convertido en un verdadero establo, atestado de estiércol y fuertes olores de orín: “Estamos cansados, los dueños hacen de las suyas y nadie los controla”, aseguraron habitantes de la zona.

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