La paradoja colombiana de ¬ďServir¬Ē | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-31 05:00:00

La paradoja colombiana de ¬ďServir¬Ē

Aclaro que el siguiente escrito hace referencia a algunos servidores p√ļblicos y me excuso de antemano con aquellos que cumplen sus funciones con cordialidad con el ciudadano.
La paradoja colombiana de ¬ďServir¬Ē

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Que salgan mimos y payasos. Que con creatividad e imaginaci√≥n nos ense√Īen a los estudiantes, a los ni√Īos, j√≥venes, y adultos, a los hombres y las mujeres, a ser buenos ciudadanos, a cruzar por las cebras peatonales, a cuidar los parques, a no invadir el espacio p√ļblico con nuestras basuras, pero ¬°que aprendan ellos tambi√©n!

Los servidores p√ļblicos, los funcionarios, las autoridades de nuestras comunidades, al parecer se transforman, experimentan una extra√Īa mutaci√≥n cuando se visten de uniforme. El poder parece entrometerse en su vida como una extra√Īa poci√≥n que los convierte en seres poco cordiales, que se olvidan por completo del verdadero sentido de su trabajo: servir al ciudadano.

No pretendo que nos regalen dulces, que salten de la alegr√≠a cuando nos atienden, pero s√≠ que respeten, que lo hagan con amabilidad, que no se les olvide que cuando se desprenden de ese uniforme, son un ciudadano m√°s como cualquiera de nosotros. Me pregunto: ¬ŅNo son ellos los primeros que nos deber√≠an dar ejemplo de cultura, de tolerancia, de humanidad? ¬ŅAcaso el poder les da derecho a pasar por encima de nosotros, a quitarnos el saludo, a dejarnos horas esperando a s√≠ ellos no tengan nada qu√© hacer? El mal uso del poder por parte de los funcionarios p√ļblicos atenta contra la armon√≠a de nuestra sociedad, y aunque algunos lo consideren insignificante es un obst√°culo en el camino hacia el desarrollo.

No sé si lo han vivido, pero realmente es desagradable y decepcionante que aquellos que han sido escogidos para guiarnos, cuando los necesitamos para educarnos cuando incumplimos con nuestros deberes, parecen estar es en contravía de nuestro bienestar. Y no es cantaleta, ejemplos hay de sobra. Después de unas calurosas horas en la oficina donde emiten los pasaportes, da tristeza ser atendido por algunas funcionarias que lo reciben como si uno fuera una pésima visita y sin mirarnos a los ojos parecen despreciar nuestra presencia. Y qué decir de algunos Policías de Tránsito. Y cómo no olvidar aquellos funcionarios encargados de las comunicaciones, que nos obligan a un extenso tour por las mil extensiones telefónicas de las oficinas sin valorar nuestro tiempo.
En fin, creo que es hora de invertir en la capacitaci√≥n de muchos servidores p√ļblicos.

 

 

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