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La crónica santandereana | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-31 05:00:00

La crónica santandereana

Por estos d√≠as, cuando Vanguardia Liberal nos ha recordado que hace 50 a√Īos falleci√≥ el destacado intelectual Juan Crist√≥bal Mart√≠nez, quien se hac√≠a llamar en sus escritos como ¬ďJuanc√©¬Ē, me surge la necesidad de revivir el g√©nero literario de la cr√≥nica como expresi√≥n de lo que acontece y de todo lo que merece registro para que la posteridad no s√≥lo tenga idea de la manera como ocurrieron los hechos notorios de una comunidad y el sistema de vida enmarcado en las costumbres, en la forma de ser y de actuar de los individuos, sino tambi√©n en la particular cualidad de describir los acontecimientos y de conservar los estilos de quienes adoptaron y dominaron la pluma para difundir la riqueza intelectual.
La crónica santandereana

Es por ello que al conmemorar esta fecha, es también la ocasión propicia para invitar a los santandereanos a repasar la crónica de uno de los escritores más pulidos, amenos y consagrados al registro de esos hechos que desafortunadamente no conocimos, pero de los cuales tenemos testimonio gracias a su pluma plasmada en el relato, en la contribución de su acerbo intelectual y su particular humor.

Juancé dejó muchos escritos que moldeó en el periódico El Deber, que dirigió alternadamente con Manuel Serrano Blanco y en recopilaciones que fueron publicadas en su momento y de las cuales ya poco se conoce por parte de las nuevas generaciones. Era creativo, burlón, pulido en el lenguaje, culto y de una amenidad que sus escritos son un verdadero deleite.

Cuentan que era exagerado en sus apuntes y que cuando le hac√≠an referencia a algo conmovedor, respond√≠a ¬ďNoooooo, eso si es como para pegarse un tiro¬Ö por doquier¬Ē. La gente apreciaba su tertulia y era buscado por personajes de todas las tendencias, a pesar de ser creyente partidista sin concesiones.

En una oportunidad, ya enfermo, relatan unos amigos que fueron a visitarlo, y mientras ello ocurr√≠a, sus hermanas lo interrump√≠an en medio de la agradable conversaci√≥n para decirle que ten√≠a que tomar un determinado medicamento. Cuando se present√≥ la cuarta interrupci√≥n, volte√≥ a mirarlas con notoria incomodidad para decirles ¬ďMiren, si me siguen jodiendo, no me les muero¬Ē. En una ocasi√≥n sali√≥ a despedir a Manuel Serrano Blanco que viajaba a Bogot√° a las deliberaciones del Congreso y √©ste le pregunt√≥ si se le ofrec√≠a algo de la Capital, para lo cual sugiri√≥ que le comprara una chompa pues se ven√≠a el invierno y hac√≠a fr√≠o en Bucaramanga. Al poco tiempo Juanc√© recibi√≥ en el correo el encargo y despu√©s de contemplarlo le puso un telegrama con el siguiente texto: ¬ďQue chompa tan chimba¬Ē.

En sus cr√≥nicas se quejaba de que los tiempos hab√≠an cambiado mucho. Por ejemplo, dec√≠a, ¬ďCuando una persona va a comprar frutas pide manzanas, peras o uvas; en mi √©poca acud√≠amos al mercado a comprar corozos, guamas, pi√Īuelas y chipamplonas¬Ē. ¬†
√Čste el recuerdo de un cronista, que en verdad fue insuperable.

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