Publicidad
Publicidad
Jue Dic 8 2016
22ºC
Actualizado 09:56 am

El dopaje de Lucho Herrera | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-08-01 05:00:00

El dopaje de Lucho Herrera

Cuando en la d√©cada de los 80¬īs llegaron nuestros ciclistas al viejo continente, el mundo deportivo europeo qued√≥ estupefacto: no sal√≠an de su asombro al ver que un grupo de muchachos con cara de ind√≠genas, pobres, flacos, desgarbados y t√≠midos, eran capaces de montarse en una bicicleta y escalar las monta√Īas de los Alpes y los Pirineos como escarabajos por las paredes y pod√≠an, tambi√©n, descender de esas pe√Īas tan r√°pidos como el viento.
El dopaje de Lucho Herrera

Fue tal la conmoci√≥n que generaron Alfonso Fl√≥rez, Fabio Parra, Lucho Herrera y varios m√°s, que franceses, espa√Īoles, alemanes, brit√°nicos e italianos, tuvieron que comprar mapas para averiguar d√≥nde quedaba Colombia, de qu√© lado del mundo hab√≠an aparecido esos incre√≠bles pedalistas.

Y claro, no demoraron en aparecer las suspicacias. No era posible que unos diminutos campesinos pudieran ser capaces de tanto, ¬°ten√≠an que estar dop√°ndose! Empezaron a seguirlos, a espiarlos. Etapa por etapa los rivales se turnaban para observarlos y descubrir qu√© se inyectaban, qu√© aspiraban, qu√© chupaban los indiecitos colombianos. Les cost√≥ mucho trabajo porque cuando alg√ļn franc√©s se situaba a la espalda de Lucho, √©ste se paraba en los pedales y met√≠a un jalonazo que lo dejaba sembrado en la carretera. Cuando, en descenso, un espa√Īol trataba de ver lo que hac√≠a Alfonso Fl√≥rez, el santandereano met√≠a la quinta y el espa√Īol lo volv√≠a a encontrar pero en el hotel o cuando los italianos, en el plano, se ubicaban al lado de Parra, el boyacense aceleraba, tomaba su velocidad de crucero y a los italianos no les quedaba otra que ponerse a ver a las turistas que sal√≠an a animarlos.

Desgraciadamente una vez se descuidaron y los pillaron. Al otro d√≠a la noticia sali√≥ en todos los grandes peri√≥dicos europeos: ¬ďlos colombianos se dopan, cuando van por la carretera sacan de sus bolsillos unas piedras de color marr√≥n, se las echan a la boca y a los pocos minutos tienen tanta energ√≠a que pueden escaparse del pelot√≥n¬Ē. Ni los periodistas, ni los t√©cnicos, ni los m√©dicos, ni el g√ľev√≥n del Laurent Fignon conoc√≠an la panela ni el bocadillo vele√Īo, sustancias santas y tan poderosas que a√ļn hoy son el √ļnico alimento que tienen millones de colombianos y los mantiene vivitos y coleando.

Que hoy salga Fignon a decir lo que dijo de Luchito Herrera, es inaceptable. El ¬ďjardinerito¬Ē es una de nuestras insignias y que un franc√©s drogadicto venga a pisotear su nombre no se puede permitir. Gloria a nuestros ciclistas y que viva la aguadepanela.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad