El mejor ginecólogo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-08-01 05:00:00

El mejor ginecólogo

Hace unos días me llegó por Internet un interesante y valioso correo que, aunque muy seguramente algunos de mis amables lectores ya conocen por haberlo recibido a través de esta valiosa herramienta de la tecnología moderna, dada la importancia y trascendencia del tema, he querido transcribirlo en esta columna en atención a que es posible que también otros de mis lectores no hayan tenido la oportunidad de conocerlo.
El mejor ginecólogo

Creo que su contenido es de tal importancia y trascendencia que vale la pena que lo meditemos detenidamente, lo comentemos con otras personas, y saquemos de él algunas lecciones para nuestra propia vida y para nuestra manera de ver un problema desafortunadamente muy frecuente en el mundo de hoy.
El artículo en cuestión dice así:

¬ďCon un bebe de brazos, una mujer¬†muy asustada llega al consultorio de su ginec√≥logo y le dice: Doctor: por favor ay√ļdeme, tengo un problema muy serio. Mi beb√© a√ļn no cumple un a√Īo y ya estoy de nuevo embarazada. No quiero tener hijos en tan poco tiempo, prefiero un espacio mayor entre uno y otro.
El m√©dico le pregunt√≥: Muy bien, ¬Ņqu√© quiere que yo haga?

Ella respondió: Deseo interrumpir mi embarazo y quiero contar con su ayuda.
El m√©dico se qued√≥ pensando un poco y despu√©s de alg√ļn tiempo le dice: Creo que tengo un m√©todo mejor para solucionar el problema y es menos peligroso para usted.

La mujer sonrió, pensando que el médico aceptaría ayudarla.
√Čl sigui√≥ hablando: ¬ďVea se√Īora, para no tener que estar con dos beb√©s a la vez en tan corto espacio de tiempo, vamos a matar a este ni√Īo que est√° en sus brazos.
As√≠ usted tendr√° un per√≠odo de descanso hasta que el otro ni√Īo nazca. Si vamos a matar, no hay diferencia entre uno y otro de los ni√Īos. Y hasta es m√°s f√°cil sacrificar √©ste que usted tiene entre sus brazos puesto que usted no correr√° ning√ļn riesgo¬Ē.

La mujer se asust√≥ y dijo: ¬°No, doctor! ¬°Qu√© horror! ¬°Matar a un ni√Īo es un crimen!
Tambi√©n pienso lo mismo, se√Īora, pero usted me pareci√≥¬†tan convencida de hacerlo, que por un momento pens√© en ayudarla.

El médico sonrió y después de algunas consideraciones, vio que su lección surtía efecto.
Convenci√≥ a la madre que no hay la menor diferencia entre matar un ni√Īo que ya naci√≥ y matar a uno que est√° por nacer, y que est√° vivo en el seno materno. ¬°El crimen es exactamente el mismo!¬Ē.

 

 

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