No estoy preparado para envejecer | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-09-30 19:42:18

No estoy preparado para envejecer

Dif√≠cil me resulta aceptar que llegu√© a viejo porque hoy, de manera precisa, cumplo 70 a√Īos. El tiempo pas√≥ y no supe c√≥mo. Estoy al lado de mi ¬Ďgorda¬í y a veces recordamos c√≥mo sacamos adelante a nuestros dos muchachos.Ellos son muy exitosos profesionalmente y en sus hogares. La hija mayor tiene dos hijos y un marido especial; el menor hace un a√Īo se cas√≥ y espera su primer beb√©.Han venido los achaques, ya no soy el hombre h√°bil, din√°mico y activo de otros tiempos. Me duelen las piernas, se me dificulta caminar largos tramos, se me olvidan las cosas y hasta para comer algunas veces tengo inconvenientes. Dif√≠cil resulta comprender lo que pasa, pero debo mirar a los ojos de la verdad que llegu√© a la vejez. ¬ŅQu√© debo hacer para aceptar mi situaci√≥n?
No estoy preparado para envejecer

Respuesta

Distinguido se√Īor: ¬ŅQu√© hacemos para envejecer? Los d√≠as pasan y sin darnos cuenta los a√Īos llegan con la consecuencia l√≥gica de la longevidad.
Pero, al margen de tan irreversible verdad se gesta el resultado de un ejercicio de la vida integral, donde cosechamos lo que por responsabilidad unipersonal hemos sembrado.

Debe recibir estos 70 a√Īos alejado de una interpretaci√≥n cronol√≥gica, para recibirlos como el resultado de una gesti√≥n humana exitosa y feliz.

Su amada esposa sigue siendo complemento existencial y los hijos la satisfacción de haber cumplido una misión que les fue encomendada, desde lo alto.
Bendito sea por existir. Siga siendo un digno ejemplo a imitar.

Reflexión

Pap√° y mam√° seguir√°n siendo mis h√©roes aunque por el paso de los a√Īos no gocen de la misma vitalidad y energ√≠a con las que cuidaron mis primeros pasos e hicieron de m√≠ lo que soy hoy.

Desde que nac√≠ recib√≠ su cari√Īo y dedicaci√≥n. A√ļn siendo mayor se preocupan de todo aquello que me pueda pasar.

¬ŅEstando a√ļn vivos ¬Ö qu√© har√© para demostrarles mi agradecimiento y amor?

Aceptemos que nuestros padres envejecieron y que, más allá de tal condición, se volvieron vulnerables, susceptibles; tal vez malgeniados y a veces incomprensibles.

Ha llegado el momento para devolver lo que recibimos sin ninguna condición: alegría, comprensión, paciencia, ternura, delicadeza, disciplina y mucho amor.

Benditos sean todos aquellos que gozan de la hermosa presencia de quienes cuidaron, mimaron, reprendieron y estimularon su desarrollo integral. Benditos, porque más allá de las arrugas, tenemos a nuestro lado la experiencia y la sabiduría y el amor.

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