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HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-08-03 05:00:00

HAGASE OIR

HAGASE OIR

Colombianos y venezolanos somos un solo pueblo, una sola necesidad, nos necesitamos, nos respetamos, nuestro símbolo el mismo: el Libertador Simón Bolívar.
Por culpa de un hombre, de un mandatario con ínfulas de grandeza, deschavetado estamos en conflicto. Creo que los pueblos no tomarán nunca las armas porque nuestros corazones no admiten dicho proceder.
Colombianos como venezolanos desde niños tenemos en nuestra mente y corazones una herencia de nuestros antepasados (luchar por nuestros derechos, con coraje).
Unos y otros hemos visto que se quiere buscar camorra, pero nosotros estaremos alejados de dicha pretensión alocada y suicida.
Desde esta tribuna pública pido que no nos dejemos transportar a un estado de guerra. La guerra no cabe en nuestros corazones.
Próceres como Simón Bolívar nos enseñaron que la libertad es gloria.
El pueblo le dice al Presidente de Venezuela, Hugo Chávez  Frías, que en boca cerrada entran moscas, porque el silencio es más elocuente que las palabras.

Carlos A. Muñoz V.

Insensible con el dolor y la libertad

Empecemos por seguir formulando preguntas sin respuestas: ¿Cuál corazón grande para los pobres? ¿Cuál seguridad democrática? ¿Cuál consejo comunitario?
Este gobierno cree que tiene el don de la ubicuidad de los dioses, esto es, estar en todas partes, con la diferencia de que Uribe Vélez no resuelve nada, pero se compromete con todo, con paternal bendición corrupta y politiquera hacia sus hijos.
¿Hasta cuándo la estulticia, estólida, paquidérmica y beoda infinita de este pueblo anestesiado con nitroglicerina, atado con alambre de púa, seguirá creyendo en la lucha dizque contra la corrupción y la politiquería de chuzadas?
Pero de nuevo la salvación otra vez, será un nuevo referendo dizque positivo para que se vuelva falso, como todo el Uribismo, con nueva reforma tributaria en curso, con el fin de generar empleo. ¡Qué horror!
Este gobierno sí que es experto en usar máscara para cada ocasión populista de aparición en público, con un gobierno así, cualquier tumba es igual.
Señor Presidente: será que su médico cardiólogo nos puede decir: ¿Dónde está su corazón grande para los pobres en seguridad democrática?
La disposición es escuchar, escuchar y escuchar para concertar en lo fundamental.

Luis Carlos Serna Zapata

Todo nos llega tarde

Dice el poeta que todo nos llega tarde, pero al marxismo en Colombia nada que le llega el turno, pues en esas están desde hace mas de 40 años a través de la criminal guerrilla de las Farc y de organizaciones que se hacen llamar gestoras de paz.
Qué paradoja, el comunismo agazapado, sin tiros ni violencia, por las llamadas vías democráticas se viene tomando los ingenuos pueblos de América Latina como ya ocurrió con Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia.
Los señores Chávez y Correa les tocará darles cédula de ciudadanía a los criminales que protegen y quedarse con ellos, porque aquí no tienen cabida y muy pocos los quieren.

Luis Martín Parra Carreño


Muchas gracias

Gracias señor Presidente/ mil gracias gobernador/ portantes obras en marcha/ y apaciguar tanto horror.
Si no fuera por la guerra/ Colombia sería más bella/ desde hace doscientos años/ tranquilos vivir en ella.
Más hay politiquería/ cada grupo va a su antojo/ a la guerra apología/ trapo azul y trapo rojo.
Qué bárbara nuestra historia/ batallas descomunales/ morían los conservadores/ y morían los liberales.
Inútiles guerras sucias/ con sangre en el escenario/ hora de cambiar el rumbo/ en este bicentenario.
Que se icen banderas verdes/ en toda la geografía/ y a las gestas pasadas/ no hacerles apologías.

Gilberto Flórez Flórez

Gratos recuerdos

En el Socorro, mi tierra natal, un tío mío de nombre Cupertino Reyes, era dueño de un trapiche para elaborar panela, situado en la vereda Barirí, distante una hora de camino de la población. Un sábado en la mañana mandó a su hijo Cayetano, un mocetón de veinticinco años y esforzado trabajador, con veinte cargas de panela que debía vender en la plaza de San Victorino de la ciudad del Socorro.
Las vende a 25 pesos la carga, fueron sus órdenes. Y otra cosa, mi chinito: Tiene que estar de regreso a más tardar a las seis de la tarde con la plata. Guárdela bien, no se deje robar. Y nada de bebidas como chicha o guarapo. Solo agua. Me oye?
El muchacho tomó café y salió con las muías cargadas de panela por un camino pedregoso y angosto. Mi tío Cupertino se quedó tranquilo, dedicado a las múltiples tareas que demanda una hacienda.
Dieron las seis, las seis y media y nada que llegaba el muchacho. Se presentó a las siete de la noche con todas las veinte cargas de panela.
Mi tío Cupertino lo interrogó con cierta contrariedad reflejada en el rostro:
- Cómo, no vendió ni una sola carga?
- Así es, papá. No vendí nada.
- Y se puede saber el motivo?
- Me las pagaban a treinta pesos, pero como usted me dijo que el precio era veinticinco, por eso no vendí ni una sola.
Cómo les parece, amables lectores, la inteligencia de mi sobrino?
Nota: quien se atreva a dudar de esta historia y crea que es una mentira no le vuelvo a gastar ni un tinto, no le presto plata y le quito el saludo. ¿Entendido?

Guillermo Reyes Jurado

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