La fiesta de los tr√°nsfugas | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-08-04 05:00:00

La fiesta de los tr√°nsfugas

La nefasta reforma pol√≠tica que impuls√≥ el gobierno Uribe V√©lez y apadrin√≥ en el Congreso el ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, le dio carta de ciudadan√≠a a una nauseabunda y decadente forma de hacer pol√≠tica: el transfuguismo o ¬ďvoltearepismo¬Ē.
La fiesta de los tr√°nsfugas

En la Colombia de hoy ser tr√°nsfuga es motivo de orgullo. Hace solo dos semanas pulularon los actos de regocijo por las elecciones del presidente del Senado de la Rep√ļblica y de la C√°mara de Representantes.

Javier C√°ceres es un ¬ďvoltearepas¬Ē que solo anida donde hay votos y tajada del ponqu√© burocr√°tico. Comenz√≥ en el liberalismo. Salt√≥ al Polo Democr√°tico y de all√≠ brinc√≥, sin rubor, a Cambio Radical. ¬ŅCu√°l ser√° su pr√≥ximo puerto?

Edgar Gómez es liberal, luego anidó en Convergencia Ciudadana y pronto retornará al liberalismo.

En Colombia hay un partido pol√≠tico (el que m√°s votos obtuvo en la √ļltima contienda electoral para corporaciones p√ļblicas), el de la U, en el que todos sus militantes son tr√°nsfugas. Y muchos de ellos, calladamente, ya han separado tiquete para volar en los pr√≥ximos meses a nuevo destino.

Otro flamante partido político, Cambio Radical, está lleno de tránsfugas del liberalismo que tarde o temprano regresarán a las filas de tal partido, personas que están a la espera de cuando será estratégico dar el bote carnero.   

El transfuguismo no es nuevo en Colombia. El ejemplo m√°s destacado en nuestra historia es Rafael N√ļ√Īez. A mediados del siglo XX se¬† llam√≥ ¬ďlentejos¬Ē a los liberales que cooperaron con los gobiernos conservadores. Abelardo Forero Benavides y un preclaro intelectual de ese entonces, Indalecio Li√©vano Aguirre, fueron ¬ďlentejos¬Ē y esa mancha la llevaron por siempre.

Uno de los lunares m√°s negros del Frente Nacional fue el haber abierto, alborozadamente, las puertas al transfuguismo. El cambiar de toldo pol√≠tico cuando las condiciones electorales lo aconsejaban, se volvi√≥ correcto y atinado. Desde entonces las ideas pasaron a segundo plano y rein√≥ el ¬ďvoltearepismo¬Ē.

Todo tr√°nsfuga tiene por norte el estar donde hay votos. Ello marca su talante y pone en evidencia el fondo de su comportamiento. Por eso en el ¬ďvoltearepas¬Ē afloran rasgos tales como:

No tiene ideas, tiene conveniencias.
No lucha, mercadea.
No censura, convive con todos.
No piensa, se acomoda.
No es firme, est√° en el lugar adecuado.
No mira, atina.
No defiende programas, los negocia.
No controvierte, alcahuetea a sus contrarios.
No tiene principios pues ellos impiden hacer cambalaches.
No tiene copartidarios sino compinches, amigotes.
No es de posiciones claras, es oportuno.
No convence, comercia.
No tiene electores sino clientes.
Por eso censura y es contradictor de aquellos que le critican y le se√Īalan como lo que es, un tr√°nsfuga.

 

 

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