Obama y el Desencanto | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-08-05 05:00:00

Obama y el Desencanto

El Jefe del Estado en una democracia estable tiene una obligación máxima, cuyo incumplimiento convierte al mandatario, o a la mandataria, en una equivocación institucional; esa obligación es la defensa de la constitución, el respeto personal y la promoción del respeto del acuerdo político fundamental.
Obama y el Desencanto

El Jefe del Estado es el Primer Magistrado, el Comandante en Jefe, el L√≠der del Gobierno. Enormes responsabilidades. No obstante, por muchas razones, en casi todas partes del mundo, la gente espera en realidad mucho m√°s del Jefe del Gobierno. Un art√≠culo del semanario The Economist (Agosto 4) recuerda a Clinton Rossiter, un analista pol√≠tico quien en 1956 dijo que los estadounidenses esperaban que el Presidente fuera ¬ďuna combinaci√≥n de l√≠der Scout, Or√°culo de Delfos, h√©roe cinematogr√°fico y padre de las multitudes¬Ē.

Claro: Los Presidentes, que son de carne y hueso, nunca son capaces de realizar todas las proezas que la ciudadanía espera de él o ella. Las alturas no alcanzadas regularmente se compensan con propaganda.

Han pasado siete meses desde la toma de posesi√≥n de Obama en Washington. Ese d√≠a fue fascinante. Produjo en todo el planeta un encuentro de emociones positivas, que pod√≠an alentar el sue√Īo de una nueva era. La Era Obama. Por esos d√≠as nos pregunt√°bamos en esta columna cu√°nto tiempo habr√≠a de transcurrir entre ese instante m√°gico y el totazo de las realidades sociales, pol√≠ticas, militares, econ√≥micas a escala global. En realidad, lo que uno puede observar es que la gente del com√ļn y los expertos est√°n siendo presa de un r√°pido desencanto con la endiosada figura del Presidente Obama.

En el plano internacional, comienza a ser crecientemente claro que el cuerpo político de la sociedad estadounidense tiende a ser introvertido y reticente frente a las responsabilidades globales de la potencia hegemónica. Irak, Guantánamo, la estrategia militar contra las drogas, son las imágenes principales que el mundo percibe de la presencia del superpoder. Son imágenes que generan una visión muy poco amigable de Estados Unidos en el mundo. El reto de la era Obama tendría que ser el de lograr que en la sede del imperio se cambie la reticencia por el entusiasmo, y la introversión por una participación responsable y solidaria.

Ahora se está demostrando que los cambios en la actitud internacional del gobierno gringo durante estos siete meses han sido principalmente de estilo y de lenguaje y que Obama está sujeto a limitaciones que quizás no puede manejar y que proceden del establecimiento político, militar, empresarial e ideológico de Estados Unidos y de las demás potencias.

Sobre América Latina, ni se diga. Somos el patio trasero, pero seguimos siendo un lote lejano y de poco interés, excepto para las agencias de combate al narcotráfico. Varias de las posiciones y actitudes del gobierno Obama así lo comprueban. Pero esto queda para la próxima.

 

 

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad