La oposición democrática en América Mestiza | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-10 05:00:00

La oposición democrática en América Mestiza

Se acerca el rosario de bicentenarios de la Declaración de Independencia en los diversos países de América Latina.
La oposición democrática en América Mestiza

En nuestro subcontinente llevamos 200 a√Īos de vida republicana y tal espacio de tiempo ha estado marcado por los sobresaltos pol√≠ticos y econ√≥micos, el caudillismo, el autoritarismo y las dictaduras.

La vida institucional en nuestras rep√ļblicas tiene semejanza con una monta√Īa rusa. Se vive de susto en susto, de angustia en angustia, de salto al vac√≠o en salto al vac√≠o. Con frecuencia hay intranquilidad¬† en la vida pol√≠tica y econ√≥mica de la regi√≥n¬† y casi se podr√≠a decir que la nota caracter√≠stica del devenir ha sido la falta de continuidad institucional en los Estados que fueron creados por nuestros Libertadores.

En los pueblos de América mestiza no ha habido una línea consecuente, inteligente y perdurable de tipo económico y en política no nos ha llamado la atención fortalecer las instituciones democráticas. Atraen más los caudillos, los sobresaltos y la altisonancia que la sosegada vida institucional.

M√©xico lleva 70¬† a√Īos a√Īorando la figura de L√°zaro C√°rdenas y Argentina 60 a√Īos anhelando que brote otro Juan Domingo Per√≥n, para hablar de los dos pa√≠ses geogr√°ficamente m√°s distantes. Pero podemos seguir enumerando casos como el de Panam√° que lleva 30 a√Īos sinti√©ndose hu√©rfano de Omar Torrijos.

Así, dos cosas han sido difíciles en el universo político latinoamericano: en primer lugar, el fortalecer las instituciones democráticas y hacer que ellas sean respetadas por encima de las necesidades coyunturales de quienes detentan el poder y, en segundo lugar, hacer oposición democrática.

Si un estudioso de la política centra su análisis en América Latina tendrá que concluir que aquí, desde que se dieron los gritos de Independencia, lo exótico es que haya garantías y espacio para hacer una oposición democrática.
Y si algo pide la vida política de muchos de nuestros países es que se permita ejercer una oposición democrática.

Para que la oposición democrática subsista es necesario respetarla, no satanizarla, respetar el que ejerza su función y adelante sus debates como otra versión de la orientación del Estado y no estigmatizar sus propuestas y posiciones.

La forma violenta como se desvirt√ļa lo que dice la oposici√≥n y la agresi√≥n contenida con que se rechazan sus postulados en estos pa√≠ses ha sido la partera de muchos derramamientos de sangre y saltos al vac√≠o institucional. Quienes en cada episodio y momento pol√≠tico han estado al frente de los gobiernos no se han percatado que al actuar as√≠ causan enorme da√Īo a sus pa√≠ses a mediano y largo plazo.

El caudillismo no deja espacio a quien contradiga o censure sus métodos y ejecutorias. Los caudillos imponen sus criterios a como de lugar. Para lograrlo, abozalan a la oposición democrática. El resultado son los sobresaltos políticos, lo que no nos ha dejado marchar coherente y racionalmente hacia el desarrollo y el progreso. 

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