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Y entonces qué? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-08-06 05:00:00

Y entonces qué?

Y entonces qué?

Por eso hoy en esta actual crisis de valores, de perspectiva, de liderazgo, de acción social, el hecho mayor es, sin duda, el cruel predominio de una férrea lógica de exclusión, el clima de indiferencia anti-solidaria que la sustenta y, por consiguiente, el hecho de que una inmensa “masa sobrante” de seres humanos desechables ha pasado a ser vista como basura de la historia.

El cristianismo para seguir siendo de hecho servicio a la vida, se debe posicionar nítidamente ante ese proceso de exclusión fruto del sistema neoliberal que se presenta como la alternativa contra la que no hay alternativa, no admite ningún obstáculo al libre desarrollo del capital y predica que el mercado es la solución a todos los males de la humanidad. Con esta ideología, el neoliberalismo propone plena libertad al mercado, reduce los gastos sociales lleva al deterioro de los parques nacionales de los países pobres, genera el desempleo estructural, quiebra la centralidad del trabajo y acaba por excluir a los pobres, convirtiéndolos en “desechables”.

El resultado más perverso de todas esas causas de la crisis social de la actualidad es el fenómeno de la exclusión.
La exclusión significa que el actual sistema económico-político, que hasta hace poco era criticado por la explotación de las masas de trabajadores tiende ahora a rechazarlas como innecesarias como mano de obra y no interesantes como consumidores de baja renta. Más bien llega a verlas como peligrosas para la sociedad y a considerarlas como criminales en potencia, después de haberlas marginado.

Esta realidad ya la estamos viviendo en la gran mayoría de países de América Latina desde hace varios años, con el exterminio de los desechables: matanza de los pequeños, muerte de los campesinos, asesinato de los indígenas, atentado contra los indefensos, etc. Ante todos estos hechos es muy triste notar que la reacción de los cristianos y especialmente de los grupos que se llaman defensores de la vida es muy pequeña, ambigua y sin compromiso.
Estamos viviendo un nuevo período de la historia en el que como cristianos no podemos ser inferiores a este reto, ante esta confrontación de la dignidad de la persona.

 

 

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