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Solitaria oreja para colombiano Sebastián Vargas en Tanicuchí en Ecuador | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-10 15:29:05

Solitaria oreja para colombiano Sebastián Vargas en Tanicuchí en Ecuador

Solitaria oreja para colombiano Sebastián Vargas en Tanicuchí en Ecuador

Sus alternantes, los ecuatorianos Antonio Campana y Diego Rivas, se fueron de vacío.

Se lidiaron todos de la dehesa de Ortuño, correctos de presentación, con 445 kilos de promedio, pero broncos y difíciles en el transcurso de la lidia.

En noche apacible, el público apenas llenó un tercio de los escaños del coso con capacidad para 4.000 personas.

Vargas, de grana y oro, con su primero faena de entrega y voluntad ante las características de un toro peligroso. Voltereta espectacular y un derrote del toro en el cuello, con un varetazo corrido propinado por el pitón que obligó a que el colombiano ingrese a la enfermería.

Campana despachó a ese ejemplar con tres cuartos de estoque que hizo efecto. Palmas.

En su segundo, el colombiano Vargas, con el percal ofreció verónicas sueltas. Faena que brindó al público con derechazos, pases de hinojos, molinetes sobre piernas para despachar de estocada tendida en puntilla. Oreja benevolente.

El ecuatoriano Antonio Campana estuvo bien con su primero por verónicas siendo aplaudido. Faena sobre la mano derecha en varias series. El piso flojo, falló al descubierto y el toro no hizo por él. Siguió con voluntad por derechazos para matar de estocada tres cuartos caída. Vuelta con petición de oreja.

En su segundo, volutarioso con el capote por verónicas y chicuelinas. Faena que brindó a los empresarios y la realizó con derechazos y naturales. Se adornó con molinetes pero sin ligar. Mató al cuarto viaje. Vuelta.

El también ecuatoriano Diego Rivas, en su primer enemigo, lo saludó con el capote por verónicas y faena a toro incierto y consentido para despacharle al quinto viaje y escuchar un aviso.

En el sexto de la tarde, se hace aplaudir por verónicas y la faena a toro que cogió sentido nada con la muleta. Despacha al octavo viaje escuchando dos avisos tardíos. Dos descabellos. Silencio.

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