El Mundialito: un ‘golazo’ de alegría infantil | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-08-16 05:00:00

El Mundialito: un ‘golazo’ de alegría infantil

Sin duda es divertido y singular. Los goles aquí no son el principal objetivo y se cambian por el estallido de vitalidad que engendra una mancha de niños corriendo detrás de un balón al que todos quieren acariciar con su pie.
El Mundialito: un ‘golazo’ de alegría infantil

Ganar, perder, empatar, es igual, no hay distinción pues el placer de los protagonistas es ese, contar con una cancha, un esférico y un público que los alienta así la pifia aparezca.

Y eso se siente en las graderías y lo ratifica el gestor del Mundialito Festival de Fútbol Infantil que se disputa en Piedecuesta, David Lizarazo, quien no se cansa de vociferar: “no somos un torneo, no somos una competencia, somos un espacio de disfrute en donde el hecho de participar es ya un triunfo para el niño”.

Claro, la frase sonará estúpida para algunos, o equiparable con el “perder es ganar un poco”, del amado y odiado Francisco Maturana, pero el que asiste a los encuentros deportivos o tiene posibilidad de escuchar la charla de los entrenadores lo ratifica, lo asiente.

“Pásela Ronaldinho”, “corra, corra”, “no le pasó nada, es sólo un golpecito”, “párese mijo, dele, busque a sus compañeros”, son frases que se escuchan en un torneo que acoge los deseos de juego de más de 800 niños, venidos desde Piedecuesta, Bucaramanga, Floridablanca, Girón, así como de San Vicente de Chucurí y Sabana de Torres, en ediciones anteriores.

Aquí no hay distingo. Cuatro niñas disfrutan como futbolistas y dos niños con discapacidad física y motora son titulares en sus elencos.

Hay más particularidades. En las categorías  ‘baby’ (hasta 8 años) y sub-10, todos los ‘futbolistas’ dicen tener una posición definida: “soy delantero” comenta un infante de no más de 1,20 metros; “soy volante”,   dice otro pero el uniforme no le deja ver sus piernas y brazos. También hay arqueros que se ven diminutos debajo de los tres palos, ambientan el escenario y eliminan de tajo los conceptos de la táctica en este deporte.

Aquí la lucha es sin prevenciones y una gota de sudor en la cara del pequeño o pequeña, genera en los técnicos y padres más alegría que un gol o un título.
 
Los ‘troncos’ también

“Ronaldo”, “Robinho”, “Ronaldinho”, apelativos con los que se les conoce en la cancha a varios de  los talentosos y pequeños virtuosos con el esférico enquistado en su botín, hacen parte del show, pero no son los únicos protagonistas.

Aquí, el ‘romo’, el ‘rejo’, mejor dicho el ‘tronco’, también tienen espacio, cabida y divierten tanto o más que las ‘figuras’ de los equipos.
Corren distinto, golpean al contrario sin quererlo, cabecean con los ojos cerrados y provocan más de un chascarrillo deportivo que se celebra en la cancha y fuera de ella con carcajadas.

Ingenuidad que supera su deseo de participar, jugar, meter y sobre todo de ganar.

Escuela de padres

Los que poca ingenuidad presentan y a ratos son los principales detonadores de la falta de juego limpio en las canchas de Santander, son los padres de familia.

Y aunque suene raro o paradójico, no sólo en este evento, sino en otros como el Torneo de Liga, son los progenitores y familiares de los deportistas, quienes promueven con sus actos la explosión de intolerancia.

Para recordar y ojalá no repetir, el incidente del año anterior en el que fue expulsado un equipo de menores de la Liga, luego de una agresión que sufrió un árbitro por parte de varios padres de familia en el cancha Juventud de Bucaramanga, ante los ojos atónitos de los niños.

Estos hechos hoy son los que más preocupan a técnicos y dirigentes, y por eso este torneo tiene otro aditamento que lo hace especial.

“Aquí se les entrega un reglamento a los padres de familia. Se les pide que por favor no griten a los niños, ni insulten a los árbitros y menos a los técnicos. La intención es que todos los niños jueguen sean buenos o malos, pero sobre todo, que reciban buenos ejemplos de sus padres, quienes en últimas son los bastiones de su formación como ciudadanos”, afirmó David Lizarazo.

Claro, no falta el desobediente o intolerante padre que no soporta la controversia y reta a acompañantes de otros equipos por el simple hecho de que quiere moverse por toda la tribuna, sin que nadie le moleste.

En fin, sin duda sigue siendo una osada apuesta, pues por momentos una minoría de padres pierde de vista la edad de sus niños y la esencia del fútbol… goles y alegrías.

Generalidades del Mundialito

- Participan 40 equipos en tres categorías.
- Participan 4 niñas, dos en el Club Fortaleza y dos más en Lujos el Gran Santander del barrio Divino Niño de Piedecuesta.
- Hay dos jugadores con discapacidad física motora que estudian en el Colegio Cooperativo Coomunalco.
- El responsable  del Mundialito es David Lizarazo Castillo.
- Juegan en las canchas: Estadio Villaconcha (Piedecuesta), pero luego de un Concierto tuvieron que irse al Seminario San Alonso, donde se les cobra por el uso del escenario.

Los protagonistas

Michael Laverde, club Nueva Generación
“A mí me gusta el fútbol mucho, me gusta meter goles y ayudarle a mi equipo… Por eso me gusta jugar…(risas)”.

Carlos González, escuela Elías Correa
“Este es un espacio chévere, el ‘profe’ nos dice lo que tenemos que hacer y nos divertimos mucho”.

Eliana Arias, club Deportivo Fortaleza
“No es difícil jugar con los hombres, para mi es normal… Me gusta mucho el fútbol y no veo problema en hacerlo con otros niños, antes me divierto”.

Los técnicos

Elías Correa, Escuela Elías Correa de Piedecuesta
“Este festival es un momento de integración, de abrir un espacio para que los niños practiquen un deporte y se alejen del ocio, de la inactividad física. La filosofía de Festival es importante, participación antes que competencia y en eso deben ayudar los padres de familia, pues muchas veces no entienden esto, quieren forzar cosas”.

Oscar Muñoz, Club La Fortaleza
“Para el deporte en Santander es muy importante este Mundialito porque aunque suene contrario, lo verdaderamente importante aquí es que el niño asuma el fútbol como una diversión y no como una batalla. Con los padres de familia también se hace un trabajo y aunque a ratos es difícil, sé que estos espacios sirven para ir mejorando de a poco… Se debe entender que a un niño sólo se le debe exigir competitividad luego de los 13 años, antes todo es entretenimiento”.

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