Hija mía: Eres la razón para existir | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-08-17 05:00:00

Hija mía: Eres la razón para existir

En los próximos días mi pequeña hija cumple 15 años. Me siento feliz al poder contar con salud y recursos económicos para celebrar su esperado onomástico.
Hija mía: Eres la razón para existir

No se qué me pasa pero me siento feliz y al mismo tiempo triste, porque la niña que tanto he cuidado y amado se volvió mujer.

Yo quedé con dos hijos un varón de 23 años y la niña. El mayor es profesional y vive en el exterior. Mi esposa nos abandonó cuando la niña tenía 5 años.  Ella me ha pedido que la deje asistir a la ceremonia pero no se qué hacer. ¿Valdrá la pena?.

Por otro lado la niña quiere invitar a sus compañeros de colegio. He querido limitarla para traer a mis amigos. ¿Qué piensa usted? Gracias por orientarme.

Respuesta

Distinguido señor: Dios colme de bendiciones a su amada hija quien comienza una nueva etapa en su vida que le traerá grandes satisfacciones si mantiene autodisciplina, firmeza y claridad sobre lo que quiere ser y hacer hacia el futuro.

Hay que aclarar que la reunión es para su hija. Por lo tanto, sería bueno contar con ella para determinar quiénes deben asistir, incluso, escuchar sugerencias sobre sus amigos.

La música sobre todo es para jóvenes y de vez en cuando la de adultos, que combinada genera entusiasmo, alegría y satisfacción para todos los asistentes.

La mamá debe asistir porque al fin y al cabo es la persona que le dio la vida, quien le tuvo 9 meses en el vientre y le ha venido brindando cariño aunque los últimos 10 años lo haya hecho ¡a distancia!.

Reflexión

15 años de vida en una mujer se constituyen como el preámbulo de su transformación integral bajo una visión de aquello que dejó y aquello que vendrá pero en lo cuál aun se desconoce qué pasará.

Su proyecto de vida toma un rumbo único y singular, donde siente haber culminado una etapa interesante pero espera encontrar un mundo de oportunidades que le permitirán alcanzar lo que tanto ha deseado.

Papá y mamá deben aceptar que su niña creció, que dejó de ser aquel ser indefenso y manejable para convertirse en una mujer autónoma, segura, emprendedora, luchadora y feliz.

Ayúdenle delicadamente para que descubra lo que quiere ser y hacer hacia su porvenir. Muéstrenle su camino y conviértanse ahora mismo en facilitadores de su desarrollo personal. Así debe ser. ¡Manos a la obra!.

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