Trabajar demasiado embrutece | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-08-20 05:00:00

Trabajar demasiado embrutece

¬ďEl trabajo duro purifica el esp√≠ritu¬Ē. Este refr√°n an√≥nimo es desmentido a diario por la realidad. La esclavitud no ayuda precisamente a purificar el esp√≠ritu. De pronto, en caminatas recreativas largas y exigentes en medio de la naturaleza, el esfuerzo f√≠sico duro puede contribuir a abrir la ventana de la espiritualidad, dejar aflorar pensamientos creativos y sanar emociones. Pero hay l√≠mites qu√© respetar y el exceso de lo que sea, no es bueno.
Trabajar demasiado embrutece

¬ďEl trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso¬Ē, es otro refr√°n an√≥nimo que refleja de cerca la realidad de muchos trabajadores/as colombianos/as. Un taxista dice, sin quejarse, ¬ďYo trabajo 72 horas a la semana manejando este carrito; cuando llego a casa, s√≥lo quiero dormir; lo √ļnico que hago es acostarme a ver televisi√≥n y pelear con la familia si no me deja descansar.¬Ē ¬ŅC√≥mo podr√≠a pensar este hombre? ¬ŅQu√© tan cr√≠tico pudiera ser de los programas que medio ve y oye? Lo m√°s probable es que termine embrutecido con las ¬ďbobelas¬Ē nacionales o las pel√≠culas gringas emitidas a diario por canales extranjeros, en una verdadera apolog√≠a de la violencia y la venganza personal. Trabajar demasiado atonta porque no deja tiempo ni fuerzas para pensar m√°s all√° de las necesidades b√°sicas personales.

¬†¬ďMe sancionaron al hijo porque no fui a la reuni√≥n de padres de familia; no puedo pedir permiso y si no llego a las seis me descuentan la plata.¬Ē Habla una madre quien trabaja en un restaurante de seis a.m. a nueve p.m. o m√°s, ¬ďseg√ļn el movimiento¬Ē. Son jornadas de esclavos, sin descansos, al margen de toda legislaci√≥n laboral. Y no es que esta madre descanse al llegar a su casa; todav√≠a le falta lavar ropa, revisar las tareas de los hijos y, al d√≠a siguiente, dejar los almuerzos listos antes de salir. ¬ŅQu√© m√°s se le puede pedir a esta mujer? ¬ŅQue piense? ¬ŅQue juegue con sus hijos?

Lo √ļnico que podr√°n hacer el taxista y la madre trabajadora ser√° dar su voto al politiquero que vendr√° a seducirlos con mercaditos, subsidios, gafas y promesas. Hacen parte del ¬ďEstado de opini√≥n¬Ē que, alimentado por nuestros noticieros locales y nacionales, no tiene acceso a otras miradas y opiniones y con su capacidad cr√≠tica mermada, volver√° a votar por el gran padre que habla con tr√©molos en la voz e invoca a Dios y la Patria.

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