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¿A estas alturas, ya sabe para dónde va? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-08-20 05:00:00

¿A estas alturas, ya sabe para dónde va?

A lo mejor usted es de los que se aterra por la forma tan rápida como ha avanzado este año.
¿A estas alturas, ya sabe para dónde va?

¡Y no es para menos!

Los días del calendario pasan y la caída de sus hojas no se detiene. De mañana en mañana, entre afanes y pesares, con menudos o grandes pasos, sentimos que devoramos los días y los meses del ya ‘veterano’ 2009.

Lo más grave es que muchos sienten que pasan los días, sin que pase nada. ¿Le pasa a usted? Sí, estas líneas pueden parecerle un juego de palabras, pero tienen mucho significado.

Algunos sienten que todo está igual o incluso peor que ayer; consideran que no han avanzado; es más, se imaginan que han retrocedido.

Hoy, cuando soplan los extraños vientos de agosto, que nos han llegado entre rayos y vendavales, la campana del tiempo se escucha de manera incesante y retumba en cada una de las metas que nos habíamos trazado en la noche del 31 de diciembre de 2008 o en la madrugada del 1 de enero pasado.

¿Recuerda las doce uvas? Acordarse de ese momento puede producirle escozor. Sobre todo, porque al ver que no ha logrado ni una meta evoca pensamientos pesimistas, tristes y vacíos con respecto a su vida.

Si así se siente, no se preocupe; al menos no más de la cuenta. Las cosas llegan a su tiempo y usted no debe aferrarse a doce uvas, ni mucho menos a fechas en el calendario.  

Nos puede coger la noche, pero si sabemos sacarle provecho al bienestar de la luna, las difíciles situaciones que nos lleguen se verán sobre nuestra humanidad como un delicado velo.

Lo importante es verificar si el camino trazado, es el que lo llevara a lo que usted quiere. Muchas veces nos extraviamos, pero no por eso el sendero desaparece.

Un poco de serenidad, ese puede ser el antídoto para volver a tomar la ruta. Aprender a estar serenos nos resultaría de mucha utilidad para enfrentar las cosas buenas y malas que nos traerá el resto de año.

Es una sencilla, pero válida petición. Al menos con esa tranquilidad, podremos ver correr veloz del tiempo y jamás nos quedará el dolor de haberlo desaprovechado.

Porque la clave no está en ver qué tan rápido va este año, ni en luchar contra él; viva el sano ritmo de la vida y convierta el tiempo en su aliado.
¿Fácil decirlo, complicado hacerlo?

Propóngase hacer lo que en realidad puede ejecutar este año, no planee lo que sabe que jamás hará. Pero, sea lo que sea, no se olvide de disfrutar el hecho de estar aquí, sano y con vida.

Vuelva a su camino y si cree que aún no se ha enrutado, marque una nueva ruta. Le puede dar ‘tiempo al tiempo’. Notará que él nos ofrece las dulces salidas para nuestras amargas dificultades, así este 2009 siga su inexorable paso.

¿Qué hacer?

A veces, por nuestra tacaña forma de vivir, nos privamos de todo y nunca disfrutamos de lo que sucede a nuestro alrededor.

Hay mucha tardanza en el actuar y es en ese tiempo perdido donde suele anidarse el verdadero peligro. No hay que esperar a ser viejos para enamorarnos, ni tener el suficiente dinero para gozarse la vida.

Tampoco se debe esperar a que estemos bien enfermos para ir al médico o esperar a que nuestros seres queridos estén en un ataúd para rezarles y, ahí sí, decirles que los queremos.

Si afinamos el oído, tendremos la capacidad para sintonizarnos con cada uno de los momentos bellos que Dios nos regala.

historia de vida

La serpiente Mirra, con un apetito voraz, empezó a perseguir a Lyan, una radiante luciérnaga.

La presa, llena de miedo, huía rápido de la temible Mirra. Huyó un día y la culebra insistía en devorarla; dos días y seguía persiguiéndola. Durante el tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y le exclamó a la serpiente: ¿puedo hacerte una pregunta?

- “No he tenido este precedente con nadie, pero como te voy a devorar, puedes preguntar”, replicó el reptil.
¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
- “No”, le respondió.
¿Yo te hice algún mal?
- “¡Tampoco!”
Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?
- “Porque no soporto verte brillar...”

Esta última frase nos invita a pensar en la razón por la que muchos de nosotros nos hemos preguntado: ¿Porqué me pasa esto, si yo no he hecho nada malo?
¡Sencillo! porque hay quien no soporta verlo brillar.

La envidia es el peor sentimiento que puede sentir el ser humano.

Moraleja: Aunque nos hieran, no podrán tocarnos, porque nuestra luz seguirá intacta; nuestra esencia seguirá por siempre, pase lo que pase.

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