Un complot inaudito | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-08-22 05:00:00

Un complot inaudito

Con estupor se enter√≥ anteayer Colombia que oscuras mentes est√°n fraguando letales atentados contra las vidas de Augusto Ib√°√Īez (presidente de la Corte Suprema de Justicia), Jaime Alberto Arrubla Paucar (vicepresidente de la citada corporaci√≥n de Justicia), Germ√°n Vargas Lleras (candidato presidencial), Rodrigo Lara Restrepo (senador de la Rep√ļblica) y V√≠ctor G Ricardo (ex comisionado de paz).Como si lo anterior fuera poco, a la oficina de presidente de la Sala de Casaci√≥n Penal de la Corte Suprema de Justicia, magistrado Julio Enrique Socha, a manera de sat√°nica advertencia le enviaron un sufragio.
Un complot inaudito

El pa√≠s, parece que con candor, consideraba ya superada la etapa de atentados contra las vidas de personalidades de la pol√≠tica y de miembros de la Rama Judicial del Poder P√ļblico, pero esta noticia le lleg√≥ como una bofetada para que despierte.

Más allá de las medidas de protección que implementen las autoridades competentes para evitar que se vuelva realidad tan siniestro plan, causa dolor de alma que Colombia siga siendo teatro de los designios de la más siniestra delincuencia, aquella que cree que quitando la vida a colombianos notables puede generar en la sociedad miedo en proporción tan alta, que el caos subsiguiente sería el momento ideal para avanzar en sus designios de llevar al caos a nuestra comunidad.

Es una amarga realidad el que en Colombia el asesinar figuras destacadas de la colectividad es una estrategia v√°lida para someter a las instituciones y a la opini√≥n p√ļblica, ya que las cortinas de humo que en torno a las investigaciones de tales cr√≠menes se tienden, impiden que ellas avancen efectivamente y esa es la prenda de garant√≠a de la impunidad que buscan para sus cr√≠menes las dantescas mentes que los planean.

Estos d√≠as se ha puesto de manifiesto que asesinatos tales como los¬† de √Ālvaro G√≥mez Hurtado y Luis Carlos Gal√°n, fueron unos complejos, siniestros y exitosos complots en los que intervinieron maleantes coaligados con unidades de las Fuerzas Armadas, la Polic√≠a y los organismos de seguridad del Estado. Y todo, cubierto por la impunidad.

As√≠ las cosas, el investigar este plan que est√° saliendo a la luz p√ļblica no puede quedarse en maniobras superficiales, ni en golpes de fachada que desv√≠an la atenci√≥n del pa√≠s y los medios de comunicaci√≥n, para que los verdaderos delincuentes evadan la acci√≥n de la Justicia.

Organismos estatales como la Policía Nacional, tienen la obligación no solo de frustrar cualquier tentativa de la dimensión de la citada, sino de informarle al país qué oscuros personajes hay tras bambalinas planeando episodios tan siniestros y cuáles son sus móviles verdaderos, es decir, qué es lo que pretenden lograr al producir esos actos de terror.

Colombia no puede seguir siendo escenario de hechos como estos y no hay excusa v√°lida alguna para justificar ese infecundo actuar de los cuerpos de seguridad del Estado.

 

 

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad