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Un canto a la libertad | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-08-22 05:00:00

Un canto a la libertad

Es comprensible el profundo sentimiento anticastrista que ha dejado su impronta en el alma colectiva de quienes han huido de la isla para poner a salvo su patrimonio residual, aquello que no puede estar en la oferta de claudicaciones: su dignidad y su apego irreductible a la libertad. Sus vecinos del norte les han abierto sus puertas y los han acogido con generosidad, y allí reconstruyen su vida al abrigo de los valores que les fueron negados en su país.
Un canto a la libertad

Por eso no se entiende la rabiosa explosión de injurias que descargan contra Juanes, al conocer su propósito de presentar en La Habana un concierto para deleitar a sus hermanos que se quedaron allí porque no pudieron o no quisieron irse con su son para otra parte.

Juanes quiere compartir sus aires libertarios, porque su música es un canto a la libertad, y paradójicamente mientras la dictadura le ofrece la Plaza de la Revolución, su lugar emblemático, para que la fuerza simbólica del canto rescate lo que se ha negado con el poder de las armas, los cubanos de la Florida confunden un homenaje a un pueblo, que ha perdido casi todo menos su alegría, con la exaltación a una causa política que no es la de Juanes.  

Inadmisible que le apliquen, lo mismo que hicieron con ellos: intolerancia, opresión y negación de la libertad. Viven en una democracia pero no han asimilado sus principios fundamentales.  Pesan más las estériles pasiones de su alma que el respeto por el arte y sus expresiones.

Juanes es un artista de connotación universal, es un ciudadano del mundo, y para los que cantan con el alma no deben existir territorios vedados, porque las manifestaciones del arte no tienen fronteras, ni admiten límites ni condicionamientos por razón del lugar o del tiempo.

El argumento es tan deleznable que serviría para descalificar a todos los artistas que estuvieron en Viña del Mar durante los días aciagos de la dictadura chilena.

El hombre está anegado en un mar de fundamentalismos y lo más preocupante es que quienes un día despertaron en un mundo libre, se olvidaron que la libertad demanda un espacio para todos.

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