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Dos libros | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-08-23 05:00:00

Dos libros

Dos libros

Escribe con sangre y aprenderás que la sangre es espíritu, es la sentencia del filósofo. María Victoria Pimiento Páez lo escribió letra a letra con sangre y el dolor de sus entrañas, ¿Qué le pasa a Juan?, es el enigmático título. Ella es Licenciada en Educación Preescolar, ha tenido que vivir la dolorosa experiencia de un hijo con Trastorno por déficit de atención e hiperactividad conocido por la ciencia como TDAH. Por sus conocimientos como pedagoga entendió que la conducta de su hijo podía derivar hacia actividades peligrosas, retando la autoridad, depresión profunda y llegar al suicidio.

El relato estremece y nos tocó muy cerca por tener con Gloria mi mujer, un hijo con problemAas de una índole parecida; la frustración es que este texto nos llegó un poco tarde. Quizás podamos ayudarlo todavía y lo entendamos mejor. ¿Qué le pasa a Juan? es un libro que evitaría la crueldad de padres y maestros, con un niño que se mueve cuando no debe moverse y se extasía con el paso de las nubes mientras en la clase sus compañeros se desvelan por desentrañar la importancia de los números. Ayudará a comprender lo que no entendemos de estos niños maravillosos, solitarios, plagados de sentimientos de culpa y de rabia, rechazados por todos. Nos enseña la sensatez de los gansos al volar, que vuelan juntos.

El Mundo Tiene Forma de Pelota es un libro que atrapé con mis manos como si yo hubiese sido el arquero. Después de que en una noche de tertulia lo pasaron driblando y nadie lo quería. Para este joven autor, Pedro Rugeles Rugeles, la Pelota de Fútbol es lo que la sexualidad fue para Freud, todo.

Jamás había visto un escrito vertido al papel con mayor enardecimiento que éste. De verdad que me interesó desde que comencé sus primeras líneas. Este autor sabe intensamente de fútbol. Cometió un desatino imperdonable, me hizo recordar el 9 a 0 que le propinó Brasil al equipo de Colombia. ¡Que vergüenza! Para quedar eliminados teníamos que perder 7 a 0 y nos perforaron la valla 9 veces. Volví a sentir el dolor de esa tarde y me pareció escuchar al locutor ridiculizar a Vilarete, nuestro artillero, sentado sobre la Pelota en la mitad de la cancha, líder de la gavilla de descastados en que nos convertimos tantas veces. Que me lo digan a mí, yo, hincha del equipo perdedor: El Atlético Bucaramanga.

Me dejó tantos sinsabores como Ester la peluda. Sin embargo, sueño todavía con un gol de media cancha del divino Garrincha que lo anidó en el ángulo imposible a donde manoteó afanado el Caimán Sánchez. Catervarios que llegaron aquí con las rodillas destrozadas. Y los criollos endiosados, reyes de burdeles menores. Le enviaré este libro a mi sobrino Juan David, a quien regalé un tambor para su barra brava y se pelea con un puñal de caucho en las graderías.

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