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Pol铆tica y amor | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-08-27 05:00:00

Pol铆tica y amor

Suena extra帽o relacionar pol铆tica con amor. 聯La extra帽eza se disipa, apenas se repara en que amor y pol铆tica son los extremos de las relaciones humanas: la relaci贸n publica y la privada, la plaza y la alcoba, el grupo y la pareja.
Pol铆tica y amor

Amor y pol铆tica son dos extremos unidos por un arco: la persona. La suerte de la persona en la realidad pol铆tica se refleja en la relaci贸n amorosa y viceversa. La historia de Romeo y Julieta no se entiende si se omiten las querellas se帽oriales en las ciudades italianas del Renacimiento y lo mismo sucede con la de Lariza y Zhivago, fuera del contexto de la revoluci贸n bolchevique. La relaci贸n entre amor y pol铆tica est谩n presentes a lo largo de la historia de occidente. En la edad moderna desde la ilustraci贸n, el amor ha sido un agente decisivo tanto en el cambio de la moral social y las costumbres, como en la aparici贸n de nuevas pr谩cticas, ideas e instituciones聰, O. Paz

La crisis de la familia, el amor y el respeto por la persona, con los totalitarismos y la embestida contra la libertad humana, 聯sin libertad no hay persona聰, me llevan a continuar la reflexi贸n sobre el amor y la familia como ejes fundamentales de la sociedad, cuyas relaciones de poder son punto de mira del an谩lisis pol铆tico.

聯Si nuestro mundo ha de recobrar la salud, la cura debe ser dual: la regeneraci贸n pol铆tica incluye la resurrecci贸n del amor. Amor y pol铆tica dependen del renacimiento de la noci贸n que ha sido eje de la civilizaci贸n: la persona. Es necesario encontrar una visi贸n y una concepci贸n del hombre y la mujer que nos devuelva la conciencia de la singularidad y la identidad de cada uno y ver a cada ser humano como una persona 煤nica, irrepetible y preciosa聰, O. Paz. Solo conociendo nuestro interior y buscando caminos de reencuentro con nosotros mismos, podemos reinventarnos como hombres, como sociedad y reencontrar el amor, 煤nica realidad por la que el YO se transforma en un nosotros, que constituye una cultura .

Una realidad deshumanizada, en la que la persona y el amor no son el centro de la comunidad, no puede ofrecernos una sociedad feliz, ni desarrollada integralmente. Un mundo de producci贸n, sin valores humanos definidos, sin posibilidades para la mayor铆a de las personas que no tienen la oportunidad siquiera de pensar profundamente en s铆 mismos, o en el mundo que los rodea, masifica a los hombres de tal manera que no solo son incapaces de verse, sino que han perdido 聯la perspectiva para la contemplaci贸n mutua聰 y del mundo, que les permita conocerse y amarse. Solo mediante el amor podremos trasformar las relaciones de poder y el sentido de la civilizaci贸n y de la persona humana, en una sociedad violenta como la que vivimos.

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