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Aquí, defendiendo la democracia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-08-29 05:00:00

Aquí, defendiendo la democracia

Aquí, defendiendo la democracia

Según nos cuenta en reciente columna que escribió en El Tiempo el periodista, escritor y ahora diplomático, Plinio Apuleyo Mendoza, una persona de indiscutible credibilidad, las pruebas aportadas contra el coronel Plazas en la investigación que se le sigue por los supuestos desaparecidos del Palacio de Justicia, son testimonios del siguiente tenor:  1) el de un individuo con antecedentes penales, que dejó su declaración en una notaría e inmediatamente se ausentó del país; 2) el de un cabo que ocultó su nombre verdadero y no pudo explicar cómo, hallándose ese día en Villavicencio, había sido testigo de los acontecimientos del Palacio de Justicia; 3) y por último,  el de un tal Tirso Sáenz, quien paga en la cárcel de Combita penas que suman 102 años, por los delitos de falsedad, homicidio, hurto y concierto para delinquir. Sáenz, quien se hallaba preso por hurto en la fecha de la toma del Palacio, se hizo pasar por conductor de un tanque Cascabel sin haber tenido ninguna capacitación para ello y, tranquilamente, declaró que agentes del Das lo visitaron para ofrecerle que quedaría libre  si daba un testimonio acusatorio contra el coronel Plazas.

Cualquier juez que posea un mínimo de sentido jurídico para evaluar testimonios, habría rechazado de plano esas pruebas. Sin embargo, una juez, cuyo nombre, María Estela Java, será recordado con horror cuando se escriba con imparcialidad esta historia, decidió, tal vez siguiendo el ejemplo de la Corte Suprema, creerle a unos delincuentes, para castigar  a un pundonoroso militar por su gesto heroico.

Será siempre memorable la respuesta que le dio el coronel Plazas a la pregunta de un periodista, en momentos en que el oficial hacía su entrada al Palacio de Justicia, aquel día aciago de noviembre de 1985: “Aquí, Maestro, defendiendo la democracia”. Sí, efectivamente; igual que el intrépido coronel Rondón en el Pantano de Vargas  –Coronel, salve usted la patria- el coronel Plazas salvó la democracia amenazada por la confabulación entre el  M-19 y el narcotraficante Pablo Escobar. Este es el delito que no  le perdona a Plazas la nueva justicia colombiana encarnada en la juez María Estela Jara. ¡Qué vergüenza!

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