¿Qué le pasa a la gente? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-09-03 02:55:53

¿Qué le pasa a la gente?

¿Qué le pasa a la gente? Es decir, a los otros. ¿Qué le pasa al país? Es decir, al nuestro. ¿Qué  nos ha pasado? “¿Qué nos pasa, para que cualquier cosa pueda pasar sin que pase nada?” Tal fue la pregunta que dejó pensativo al reducido auditorio de amigos reunidos para pensar el país y la vida, para soñar alguna propuesta constructiva para este país antes de que se lo lleven el diablo y la reelección. Esta pregunta fue seguida de un silencio de feligreses al final de una enérgica homilía.
¿Qué le pasa a la gente?

¿Qué nos está pasando para aguantar lo que aguantamos?: los asesinatos impunes a pesar de tener firma conocida, las reiteradas violaciones a los derechos humanos, los descarados desacatos del Ejecutivo a la Constitución Nacional, las chuzadas denunciadas y repetidas por los mismos autores, los Consejos/circos Comunitarios, verdaderas parodias de democracia “dedocrática”; la discriminación a los portadores del pasaporte colombiano, las huídas hacia “el extranjero en busca de oportunidades”, los vergonzosos regresos; los inauditos y costosos gastos bancarios, la gasolina a precios internacionales con subempleo nacional y salarios criollos; las importaciones de alimentos otrora cultivados en tierra colombiana.

¿Qué nos pasa para aguantar tantas mentiras -que nadie se cree pero “todo el mundo” acepta-, tanta manipulación electoral cíclicamente repetida, tantos engaños? Un desempleo oficialmente  inferior al 10%, disfrazado en un 35% de sub empleo; brechas salariales descomunales y apartadas de toda justicia social; vidas baratas y sub valoradas por sicarios hambrientos, tratando de sobrevivir a un costo de vida por las nubes. 

Después del religioso silencio en honra a la sincera preocupación de los tertulianos, surgieron algunas hipótesis resumidas en las dos palabras: pobreza y educación. Si se mantiene a “la gente” (ellos, ustedes, nosotros, tu, yo) en la ignorancia, dejando el conocimiento y los diplomas con sus respetivos sueldos, en manos y cabezas de una élite, se deja al montón de los ciudadanos con sueldos de miseria y sin la formación científica y intelectual para cuestionar el actual orden de las cosas. Con gobernantes –elegidos y reelegidos “democráticamente” –que mantienen al país hundido en un despiadado sistema socio económico a su servicio y  que se nutre de la pobreza e indigencia  que afectan a más de la mitad de la población, este país no lo salva ni El Chapulín (y menos Uribe). Entonces ¿“apaguemos y vámonos” o hacemos algo?

 

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