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La marcha por la dignidad de los payasos que inició en la Plaza Cívica de la ciudad llegará a Bogotá el lunes | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-09-04 22:15:20

La marcha por la dignidad de los payasos que inició en la Plaza Cívica de la ciudad llegará a Bogotá el lunes

¬ď... ¬°S√≠ querido p√ļblicooo! ¬ŅC√≥mo est√°√°√°√°√°√°√°n? Bueno, aqu√≠ estamos nosotros. Por un ladoooo..., ¬ĎPicar√≠√≠√≠√≠√≠√≠n¬í, desde Santander para hacerlos re√≠r muuuuuucho. Y para ponerlos un poquito nerviosos, un poquitito nada m√°s, pero con mucho humor... ¬ĎPincelitoooo¬í, quien ¬°comer√° vidrio y expulsar√° puntillas por la bocaaaaa...!¬Ē.
La marcha por la dignidad de los payasos que inició en la Plaza Cívica de la ciudad llegará a Bogotá el lunes

Esta ser√≠a la presentaci√≥n de dos de payasos c√≥mico-m√°gicos de un circo que se llamar√≠a ¬ĎCualquier Calle¬í, un nombre apropiado para identificar el escenario donde actores reales, de carne y hueso, montan un imaginario de risas y diversi√≥n, para recoger algunas monedas que pagan su habilidad para hacer malabarismo, contorsiones, magia c√≥mica o un n√ļmero de riesgo, como el de ¬ĎPincelito¬í, que de verdad come vidrio molido, escupe puntillas reales, se introduce destornilladores por las fosas nasales y pasa dagas o cuchillos por la garganta. Hace re√≠r y tambi√©n ¬Ďpone los pelos de punta¬í.

Así viven y se ganan lo de la comida. Cansados de su situación, algunos de ellos se reunieron para caminar hacia Bogotá, donde quieren pedirle a la Ministra de Cultura que los escuche. Quieren contarle de penas, de abandono, de marginación, de discriminación laboral, de persecución, de enfermedades y males sin que haya plata con que pagar un médico o una medicina.

En otras palabras, unos 20 √≥ 30 payasos de la calle, este lunes en Bogot√° ¬Ďse quitar√°n la m√°scara¬í ante el Gobierno, para mostrar una realidad que bien puede clasificarse en el estrato m√°s bajo de la escala socioecon√≥mica.

El ¬Ďponente¬í de la marcha

Juan Carlos Cuervo (su rostro guarda parecido al del comediante mexicano ¬ĎCantinflas¬í), gestor social de la Casa de la Cultura de Bucaramanga, es el l√≠der o, como lo llaman sus compa√Īeros, ¬Ďel ponente de la marcha¬í. √Čl, actor y comediante, posee casa propia, un trabajo m√°s o menos bien remunerado y, en general, disfruta de un nivel de vida aceptable, con sus necesidades b√°sicas satisfechas.

Por eso es el líder, porque es la excepción ante los demás integrantes de la caravana, con los que se solidariza.

La marcha parti√≥ de Bucaramanga hace 15 d√≠as, con apenas cuatro integrantes. En Tunja, donde ¬Ďacamparon¬í el pasado martes en la noche, el grupo aument√≥ a ocho. ¬ďEsperamos que en Bogot√° logremos reunir unos 30 √≥ 40 colegas, para entrevistarnos con la Ministra¬Ē, anunci√≥ Cuervo. Tambi√©n habl√≥ de la raz√≥n por la que adelanta este movimiento: exigir respeto y reconocimiento a los artistas por parte del gobierno.

¬ď¬ŅPor qu√© queremos exponer ese punto? Porque aqu√≠ se da trato preferencial y se rinden homenajes a ciertos cantautores e int√©rpretes, como sucedi√≥ en una √©poca con Carlos Vives o Diomedes D√≠az, como si no existieran personas como Jos√© Hernando Forero Mesa, ¬ĎPicar√≠n¬í, quien lleva 42 a√Īos dedicado a hacer re√≠r y emocionar a la gente (√©l fue torero, conocido como Josel√≠n Santander). En lugar de recibir ayuda, un reconocimiento del Estado, viven en la calle, aguantando hambre, trabajando esforzadamente todos los d√≠as y, sin la esperanza de una pensi√≥n¬Ē, dijo Cuervo.

Un punto esencial es ese de la seguridad social: pensi√≥n y jubilaci√≥n. Explican los marchantes que algunos tienen Sisb√©n, pero que a duras penas logran obtener un medicamento o servicio m√©dico. ¬ďDe esta situaci√≥n se desprende otra: si consiguen un contrato temporal con una Alcald√≠a u otra entidad del Estado, tienen que cumplir una serie de condiciones dif√≠ciles, como ser afiliados a una EPS del r√©gimen contributivo, sacar antecedentes, registro de C√°mara de Comercio y una larga lista de inconvenientes que desmotivan; muchos prefieren perder el contrato¬Ē, anota Cuervo. Tambi√©n pedir√° que se trate el tema de la pensi√≥n y jubilaci√≥n. ¬ďHay un payaso de 80 a√Īos que tiene que seguirse subiendo a un triciclo de m√°s de dos metros de altura para ganarse lo del diario; no tiene suficientes energ√≠as para acompa√Īarnos en esta marcha y as√≠ hay m√°s gente del gremio¬Ē.

Impuestos y espacio p√ļblico

Otros de los temas a tratar con el alto Gobierno son el espacio p√ļblico y los impuestos a los circos. En el primer caso, se refieren a los artistas callejeros, que son desalojados por las autoridades. ¬ďHay una propuesta que transita en el Congreso, creo, para declarar al payaso, al artista, como elemento de contaminaci√≥n visual, o, incluso, como c√≥mplice de los ladrones, algo totalmente injusto¬Ē, declaran los reclamantes.

En cuanto a los circos, piden que por las dificultades para obtener ingresos y pagar los gastos que demanda un montaje de este tipo, se les exonere de impuestos por uso de suelo y de comercio.

Marcha s√≥lo un pu√Īado de artistas, pero hay cerca de 2.000 ¬Ďpayasos-c√≥micos-magos¬í en el pa√≠s que pelean en las calles con vendedores ambulantes y mendigos por un espacio para hacer su trabajo, obtener la fuente de ingresos para sus familias y sobrevivir con su arte. No hay nada m√°s. Ni seguro m√©dico ni prima ni pensi√≥n ni salario, faltan respeto y reconocimiento a los hombres que ocultan su drama tras una m√°scara de maquillaje multicolor.

Tropiezos para hacer ... Llorar

Jos√© Hernando Forero sus 62 a√Īos le pesan con dolor. El fr√≠o intenso de Tunja (Boyac√°) le recuerda a ramalazos de sufrimiento un antebrazo y manos fracturadas hace m√°s de 20 a√Īos, cuando vest√≠a traje de luces y un toro lo embisti√≥. All√≠ ¬Ďmuri√≥¬í el torero ¬ĎJosel√≠n Santander¬í y naci√≥ ¬ĎPicar√≠n¬í, el payaso. En esta √ļltima vida pas√≥ de promotor de negocios en Quito, Ecuador, a mago-c√≥mico-payaso. Viene en la caravana y, pese a su edad, tolera las inclemencias del clima y la protesta de sus pies.

Con √©l reiniciaron la larga marcha ¬ĎPincelito¬í y ¬ĎHuesitos¬í. El primero, con 13 a√Īos de vida haciendo re√≠r y espantando el hambre con su n√ļmero de comer vidrio y sacar puntillas por la boca luego de aspirarlas por la nariz. Un acto que, pese a todo, no le ha dejado heridas, como s√≠ se las causaron absurdos actos de intolerancia de la gente. A este paisa un hombre le destroz√≥ el tabique de un golpe, mientras presentaba su escena de introducirse destornilladores en la nariz y junto a su oreja izquierda tiene un feo recuerdo que le dej√≥ un botellazo propinado por un ciudadano al que no le gustaban los payasos.

¬ĎHuesitos¬í, el m√°s joven del grupo, apenas lleva un a√Īo de trabajo. No tiene mucho que contar, salvo una an√©cdota que lo hace llorar: ¬ďFue cuando empezamos a marchar, en una escuela rural de San Gil donde pernoctamos camino hacia Tunja. Uno de los ni√Īos de la escuelita se puso a llorar al darse cuenta que ten√≠amos que continuar nuestro viaje. Nos abraz√≥ y nos pidi√≥ que no lo dej√°ramos, que era la primera vez que √©l pod√≠a saludar y tocar a un payaso. Nos escribi√≥ una carta que llevamos en el bolsillo y en el coraz√≥n. El peque√Īo, de unos 10 a√Īos nos record√≥ cu√°nto significamos a√ļn para los ni√Īos¬Ē.

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