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El calzado femenino cambia de piel | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-09-06 05:00:00

El calzado femenino cambia de piel

Trabajar casi las 24 horas no fue un lema que predicó José Humberto Mojica para que su sueño se hiciera realidad.
El calzado femenino cambia de piel

Él lo vivió en carne propia.

Su empresa, calzado Anaconda, cumple 10 años de esfuerzos no sólo para él, sino para el sector del calzado santandereano, que hace país en el exterior.

El calzado femenino que produce llega no sólo a la industria nacional, sino a países como Panamá, Puerto Rico y Venezuela. Su valor agregado se concentra en detalles como pedrería, materiales sintéticos, cueros y hebillas importadas.

La empresa cuenta con 30 empleados y se trabaja seguido los 12 meses del año, sacando colecciones cada 60 días.  

Su historia

En un garaje hace más de 10 años José Humberto empezó a hacer sus primeros pinitos de independencia.

Fabricaba sandalias tejidas a mano con tiritas de cuero, que se vendían en los San Andresitos de la ciudad.

“La sandalia gustaba mucho pero nos llevaba mucho trabajo, porque lo que hacíamos era como tejer un canasto, y tenía muchos nudos, las vendíamos a $20 mil. Llegamos a hacer tacón 6 y medio, 7 y medio, y cerrados”, relata José Humberto Mojica, gerente de Anaconda.

Sin embargo, la falta de capital lo llevó a conseguir trabajo fijo, eso sí, sin tener que descuidar su naciente negocio.

“Un familiar me ayudó a conseguir empleo en Bavaria donde trabajaba de noche en turnos desde las 12 de la noche hasta las 8 de la mañana, y ahí fui surgiendo porque me dedicaba a la fábrica durante el día”, afirma el empresario de 32 años.

Pero la espinita de ser independiente no le apareció de la noche a la mañana.

Sus papás también eran empresarios del sector, con la marca La Diosa.

Cuando estudiaba en el colegio pasaba sus horas libres ayudando a su mamá, sacando moldes para sandalias femeninas.

Cuando ya tenía cerca de 10 empleados y un capital que le permitió hacer algunas inversiones, decidió retirarse de Bavaria y dedicarse de lleno al mercado femenino de calzado.

La tarea desde ese momento fue afiliarse a los gremios santandereanos, Acicam y Asoinducals y asistir a cuanta feria se le atravesara en el calendario. Así, el mercado se fue saliendo de Santander y ya tenía varios clientes en otras zonas del país.

Con ello, la necesidad de exportar se hizo inminente.

“Nos aliamos con otros cinco empresarios y conseguimos un vendedor que viajara a Panamá, Costa Rica y República Dominica. Se mandaron zapatos para los tres países y después de eso logré sacar la visa y viajé a Puerto Rico”, dice Mojica.

Las primeras exportaciones alcanzaron los 13 mil pares de zapatos.

‘Romper paradigmas’

Tratándose de un sector muy tradicional de la actividad santandereana, José Humberto reconoce que tecnificar los procesos, no para reemplazar máquinas por gente sino para optimizar la producción, es indispensable si se quiere posicionar la marca en las grandes ligas, donde el calzado chino y brasilero llevan la bandera.

“Hay que incentivar la inversión en maquinaria.  Por ejemplo la máquina de doblar cortes, queda mejor los terminados y economiza tiempo al punto de que se puede doblar la producción”, afirma el empresario.  

Se siente el ‘yo-yó’ de la economía

La cotización del dólar y los problemas con Venezuela han maltratado la producción es esta microempresa.

Según afirma Mojica, por la situación de la divisa las exportaciones a Puerto Rico se han frenado durante el último año, por lo que guarda la expectativa de que como el dólar ya ha logrado estabilizarse sobre los $2.000, se reactiven las negociaciones al ritmo que se tenían.

A este destino se mandan por carga aérea cerca de 3 mil pares por pedido.

Por su parte Venezuela ha sido un golpe duro. Casi el 30% de la producción iba al vecino país. La cifra ha disminuido considerablemente, ya que en años anteriores alcanzaba a ocupar el 60%.

“Pensamos que el mercado se va a mejorar, la mayor repercusión de la crisis es el aumento de contrabando porque llegan de Cúcuta a comprar”, opina Mojica.

Ver el futuro de la moda

Sin leer el tabaco, ni el chocolate, ni tampoco con alguna bola mágica, en el calzado hay que ‘predecir’ la moda.

Este trabajo, que para José Humberto es el más estresante, lo ha aprendido con prueba y error.

Para eso, procura viajar a China cada seis meses, como visitante de las ferias de insumos y calzado. “A uno le hace falta asesoría para saber de alguna forma cuál es la moda que va a llegar a Colombia, porque China impone la moda”, afirma.

Según explica el empresario, “en la última feria se vieron muchos materiales sintéticos con textura de culebra, pero eso casi no pegó aquí”, añade.

Por eso, su principal reto es innovar constantemente con nuevos materiales y diseños.

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