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El escritor | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-09-07 05:00:00

El escritor

El escritor

Ama a los animales más que a los hombres (García Márquez decía que el que amaba a los animales era que odiaba a los hombres). Esto puede uno pensar de Vallejo, el escritor. El vociferante culto y memorioso en que se ha convertido este ser excepcional lo hace diferente y reconocible. Dice tantas verdades que asombra y las dice de frente al auditorio y antes de recibir las preguntas.

La *** de Babilonia es una revisión histórica de la Iglesia y la Inquisición que duró 500 años azotando a los seres diferentes, a las brujas adorables y felices, a los supuestos apostatas y hasta a los científicos. Fue fatal y saqueadora, destructora e injusta. Persiguió a los moros y judíos para hacerlos cristianos nuevos y muchos de ellos llegaron a América y no lo dice Vallejo, sino otros escritores.

Muchos de los que se establecieron aquí no podían regresar o no les convenía regresar. Éstos eran cristianos nuevos en su mayoría. Es decir no los Rodríguez de Alba sino sólo los Rodríguez. No los Vásquez de Mendoza sino sólo los Vásquez. No los Martínez de Carrión sino sólo los Martínez. Es decir, todos los apellidos marcan la idea de que somos cristianos nuevos o conversos. Producto de una conversión más o menos tardía, más o menos sincera, pero imposible de medir.

Los curas que llegaron a América y que cristianizaron al continente no tenían una teología clásica, trinitaria, romana sino una nueva teología. Es la teología de los conversos. Muchos eran judíos encubiertos. Sabiendo eso sabemos también que esa perspectiva de conversión marcó la pauta de lo que habría de ser la cultura, la religión y la asimilación teológica de los misterios, de la corrupción del pecado, durante los siglos posteriores.

Por eso somos como somos, porque venimos de una asimilación indirecta y además, problemática en su origen y eso explicaría porque la religión católica todavía esté tan viva en América, y en cambio muera en Italia, en España, en Francia. Por eso Juan Pablo II venía tanto a América a hablar de “aplazar el gustico”, en contra del preservativo o este Papa vaya al África, el continente del sida a hablar contra el condón. Vallejo tiene razón en muchas cosas que dice en su postura de moralista.

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