Estuvimos casi todo el día en un tramo de una de las vías más tradicionales de la ciudad y experimentamos el frenesí que siente cualquiera que se atreve a pasar por ella. Se trató de la calle 34, en la zona comprendida entre las carreras 15 y 17.
Publicado por: Euclides Ardila Rueda
Cuando amanece el lugar se ve despejado, tal como lo registra esta primer fotografía. Con el paso de las horas, la basura, la inseguridad, la proliferación de ventas ambulantes, la invasión del espacio público, la congestión y los pitos de los buses y taxis, por citar sólo algunos lunares, la convierten en un área caótica.Peatones atosigados, vendedores estacionarios ocupando las aceras, comerciantes enojados por las pocas ventas de sus negocios, conductores energúmenos porque no pueden pasar y mendigos arropados en plena calle, sacan de casillas a cualquiera.La calle 34, durante muchas horas del día, se convierte en un cuello de botella: ¡no hay por dónde pasar! Vanguardia Liberal la recorrió y, a decir verdad, se vio a gatas para salir de ella.Pitos, madrazos de uno que otro chófer, peleas entre los pelaos de las zorras que cargan el mercado y la típica correría de policías y vendedores, engalanaron el paso de este diario.El mercado persa en el que se ha convertido la vía hace que los andenes, de manera literal, no se vean. Cualquier peatón que decida movilizarse por allí se ve obligado a lanzarse a la calle y, de manera literal, le toca sacarle el quite el alto flujo vehicular.El principal invasor del espacio público en ese punto, por supuesto, es el comercio informal. Al menos detectadas, existen 112 personas que improvisan sus puestos de expendio sobre esta calle.Otro dolor de cabeza de la calle 34 es el pavimento, que registra huecos por doquier. Finalmente, se debe decir que esta es una de las zonas más concurridas de la capital santandereana. Los usuarios de la plaza mercado y los 67 recorridos de buses hacen de esta artera vial un paso obligado para casi todos los bumangueses.
- Los primeros vendedores ambulantes aparecen y el comercio formal procede a abrir sus puertas.
- La carga y la descarga de mercancía generan los primeros trancones del día.
- Ya es evidente el caos: ventas ambulantes, peatones y conductores luchan por sus espacios.
- La falta de civismo se refleja en algunos pasajeros que toman el bus en sitios prohibidos.
- Los peatones se lanzan a las calles ante la completa invasión de andenes. ¡Qué peligro!
- Es la hora más neurálgica del día: taxis, ventas, buses y peatones invaden la zona.
- Ya se ve un tanto despejada la zona, pues los comerciantes comienzan a evacuar la zona.
- ¡Algo se hace evidente a las 4:00 de la tarde! La calle 34 requiere de una brigada de repavimentación.
- Son las 7:00 p.m. Llega la oscuridad de la noche y con ella se encienden las alarmas por la inseguridad, que empieza a reinar en la zona. La congestión queda atrás y la vía se vuelve a ver despejada, tal como se apreciaba durante las primeras horas de la mañana.










