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Vergüenza conservadora | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-09-12 05:00:00

Vergüenza conservadora

Vergüenza conservadora

Este hecho no tiene antecedentes en nuestra historia política, pues si bien es cierto los partidos pasaron por etapas muy duras de violencia, de confrontación, de arrasamiento, se tomó conciencia del mal que se le había producido al país y hubo un gran mea culpa en el 57, cuando se firmó y se llevó a cabo la política del Frente Nacional.

A partir de esa fecha se suavizaron las relaciones y el país por ese lado recobró la paz perdida. Se cerró definitivamente ese periodo y entramos en otro en donde ya los partidos no van a ser los protagonistas, sino las guerrillas, el narcotráfico, el  paramilitarismo.   

El partido conservador vivió una época en que se privilegiaba la moral en las costumbres  y,  sobre todo,  la moral administrativa, en donde los gobiernos conservadores  fueron vapuleados por gente de su propio partido, como fue el caso de Laureano Gómez , quien fustigó en forma especial a don Marco Fidel Suárez y a Román Gómez.   

Pero el cargo más grave contra don Marco fue el de haber vendido sus sueldos, para poder hacerle frente a sus obligaciones. Pero no optó por pedirle plata a sus ministros, un porcentaje de sus sueldos para colaborar en la mala situación de don Marco, ni tampoco a los contratistas del estado, ni a otra clase de empleados de la administración, con cuotas mensuales.   

Y cometió el error de venderle sus sueldos al Banco Mercantil que estaba gerenciado  nada menos que por Alfonso López Pumarejo y éste a su vez, le había dado empleo a Laureano Gómez, para que le pudiera hacer frente a sus nuevas obligaciones de recién casado. Es como si Alfonso López le hubiera pedido un porcentaje de su sueldo a Laureano Gómez, porque él lo había vinculado. Resultaba  poco elegante en López, quien ya no tendría valor para ponerle la cara a su sastre en Londres, si supiera que el vestido que iba a pagar era con plata del sueldo de Gómez. Nada de esto ocurrió.     

Y como si fuera poco, aparece el escándalo de Alirio Villamizar, quien los superó a todos en la filigrana del tejido, pues la plata entraba por todos los conceptos, ora el pago de un seguro de su vehículo por parte de un beneficiario burocrático, ora la cuota mensual por una notaría, que por cierto no era plata de bolsillo, ora el derecho a la totalidad del sueldo de otro desafortunado beneficiario y así por el estilo, dentro de una organización, que bien vale la pena señalar como ejemplar, como para  hacer escuela, pues se llevaban las cuentas minuciosamente de todo lo que entraba por estos conceptos.

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